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Henry Pease, un maestro en la eternidad

 

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Por: Alejandro Mejía Tarazona

Confieso que no pensaba recibir una noticia así un sábado por la noche. Las noticias llegaban de a pocos, hasta que amigos cercanos me confirmaron el lamentable desenlace: había fallecido el gran Henry Pease al promedio las 10 de la noche, en una reconocida clínica de Lima. Los comentarios de pesar, de reconocimientos y anécdotas vividas con el maestro, comenzaron a circular en las redes sociales por intermedio de colegas politólogos y amigos sociólogos. Este pequeño homenaje no pretende ser un recuerdo más del curso que llevé con el maestro, ni los conocimientos aprendidos de sus múltiples aportes académicos a las Ciencias Sociales; más bien, el maestro merece una reflexión sobre sus aportes a la posteridad y un agradecimiento especial al esfuerzo dedicado a promover la Ciencia Política en nuestro país.

Profesional forjado en el quehacer político de los convulsionados años 60 y 70 de nuestra historia republicana, el maestro supo mantenerse fiel a sus convicciones, como aquellos políticos de antaño, de esos que tanto admiramos. Recordaremos siempre la ética y el profesionalismo con la cual supo enfrentarse al autoritarismo del gobierno de Fujimori, así como su osadía al hacer valer su respeto a la democracia y sus instituciones, durante la década de la antipolítica. Jugó un rol valioso en el retorno a la democracia luego de la caída de Fujimori y continuó regalándonos sus mejores años como político desde los acalorados debates en el Parlamento.

La posteridad lo recordará como un político de gran trascendencia para el país y con opiniones siempre tan acertadas paras las coyunturas políticas que vivimos en el día a día. Del mismo modo, considero necesario que su nombre, genere espacios de reflexión para la juventud, sobre todo a partir de su valioso aporte académico otorgado a nuestras generaciones desde su retiro de la vida política activa, allá en el 2006. Así como cuando nos dejó el maestro Carlos Iván Degregori, a quien también conocí de cerca allá en el 2008 cuando me interesé por el tema de Sendero Luminoso, nuestro mayor homenaje al maestro Pease será eso: recordarlo. Y sobre todo, abrir espacios de debate en los jóvenes que buscan vivir la política en las calles o adentrarse en el entendimiento de los fenómenos socio-políticos de nuestro país. Más que serios homenajes, concientizar a la juventud a través de sus obras, será la tarea pendiente de nuestra generación.

Finalmente, una forma más de despedir al maestro, es agradecerle por los esfuerzos incansables que ha hecho por la Ciencia Política en el Perú y generar conciencia en el trabajo que realizamos los politólogos. Puso los pilares para la carrera de Ciencia Política y Gobierno sea parte de Facultad de Ciencias Sociales en la PUCP y hoy, después de varias promociones de egresados y jóvenes Licenciados, se sentirá orgulloso por la recompensa que generó su esfuerzo. Todos los politólogos le debemos un homenaje, pero nuestro mayor aprecio hacia su persona, será el no abandonar la labor de la investigación en Ciencia Política y con ello, generar debate en espacios donde el pluralismo de ideas es cada vez mayor.

No olvidemos su compromiso con la democracia y con la enseñanza. Recordémoslo como lo que siempre fue: un maestro.

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Ollanta Humala y los vicios de la descentralización

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Por: Alejandro Mejía Tarazona (PUCP)

Hace un par de días, el Presidente Ollanta Humala llevó a cabo el XVI Consejo de Ministros Descentralizado en una de las regiones con mayor pobreza en el Perú: Apurímac. Con promesas por más de S/. 3,000 millones, el Presidente lanzó esta peculiar frase: “Revisen cuando les han traída una inversión así (…) Yo vengo con los ministros y entregamos compromisos de inversión”. Si evaluamos el trasfondo de esta frase, podremos encontrar lo que la población, a través de diversas encuestas, percibe como “falta de capacidad” por parte de Humala. Precisamente, es esa falta de capacidad de Humala de no distinguir la perversión de estos Consejos de Ministros Descentralizados, lo que ponen en duda su capacidad de liderar un gobierno con “inclusión social”.

En primer lugar, si vemos desde un postura crítica el llevar a cabo los Consejos de Ministros Descentralizados, encontraremos que esta estrategia de “llevar el Estado a las regiones” (que por cierto, es una estrategia muy usada por los gobiernos bolivarianos) es una forma de seguir legitimando el fracaso de la descentralización. Si nos ponemos a comparar en las estrategias de llevar el Estado a las zonas más alejadas, quizás ahora los gobiernos de Ecuador y Bolivia resultan mucho más eficientes que el caso del Perú. Haciendo una comparación simple, más que promesas de inversión y pedidos de las autoridades regionales y provinciales por mayor dinero para ejecutar obras públicas en nuestro país, en Ecuador y Bolivia, los presidentes ejercen una labor más de “supervisión de las obras públicas realizadas” que simplemente lanzar promesas de inversión, como en el caso de Humala.

¿Acaso Humala habló de cómo se administrará las regalías del mayor proyecto cuprífero como es las Bambas y que ha sido la adquisición más alta de una minera en la Historia del Perú? Por más que se busque una mejor administración de la inversión que se destina a cada región, aún existe una tarea pendiente en la descentralización: la descentralización administrativa. Por más que se haya logrado la descentralización política, esto ha generado una expansión de la corrupción hasta niveles nunca imaginados. Producto de este proceso truncado de descentralización tenemos hoy el caso del proceso penal que ahora se lleva a cabo contra el presidente regional de Ancash, César Álvarez.

Al haberse consolidado esta descentralización política, se han creado pequeños feudos electorales donde diversos presidentes regionales imponen la ley del más fuerte y buscan ansiosos la reelección con el objetivo de mantener esa captura de la administración regional. Lo que ha permitido esos dieciséis Consejos de Ministros Descentralizados es apoyar esos feudos electorales, puesto más que solucionar los problemas de trasfondo que acontecen en cada región, lo único que Humala lleva a cabo es destinar mayores fondos de inversión hacia regiones donde el aparato administrativo no tiene la capacidad de ejecutar tales cantidades de dinero. Por ello, una tarea aún pendiente del gobierno central, es la trasferencia de técnicos y burócratas capacitados hacia estas regiones, que poco a poco vienen siendo capturadas por mafias amparadas en la criminalidad. Quizás estamos a punto de ver la implosión de otros “Ancashs” en lo que resta de ese año electoral.

Siguiendo lo anterior, todos estos problemas estructurales de la descentralización, paradójicamente, han salido a la luz en este gobierno nacionalista que busca la “inclusión social”. La deficiencia mayor en esta falta de capacidad de gobernar por parte de Humala es caer en el vicio de entender la “inclusión social” como “a mayor dinero que se destina las regiones, más personas formarán parte del modelo económico”. Ya tenemos el célebre y penoso caso de la ineficiencia de la “descentralización de la inclusión social” con la ONAGI y, considero que con eso, ya tenemos suficiente como para disgustarnos.

Finalmente, quizás Humala aún debe entender que con estos Consejos de Ministros solo consigue llevar el Estado “a medias”, porque mientras no se consiga invertir adecuadamente los fondos públicos, los más beneficiados con esta ineficiencia serán los gobiernos regionales y los Cesár Álvarez que seguirán apareciendo. Y como señala Mirko Lauer, es necesario un nuevo regionalismo. Solo queda esperar.

Nadine Heredia: la obsesión de los medios de comunicación

Alejandro Mejía

Por: Alejandro Mejía Tarazona (PUCP)

Días atrás, una entrevista iba a ser publicada en la Revista “Cosas”. Sin embargo, horas antes de su publicación, en las redes sociales se comenzó a filtrar la verdadera entrevista (sin censura) que iba a ser divulgada por esta revista, tan famosa por su amplio conocimiento de la chismografía política de nuestro país. Seré sincero con ustedes: No me ha generado el más mínimo interés leer la entrevista que brindó Nadie Heredia. Quizás por un simple cansancio de ver día a día el enaltecimiento de la figura de nuestra querida primera dama. Quizás también por el hecho de haber declarado que hará una gira nacional como lideresa del Partido Nacional y que todos los medios le presten la misma atención, o quizás más,  que le dan a los propios actos del Presidente Ollanta Humala. Aquí se ha generado un karma entre los diversos medios de comunicación: han convertido a Nadine Heredia en su obsesión de primeras planas y en un peligro constante para sus mismos detractores.

La entrevista brindada por Heredia a “Cosas” solo puede ser interpretada de una forma: desesperación. Los últimos sondeos han relevado una notable caída en la aprobación de la figura de Nadine Heredia, pese a una moderación de su rol en el Ejecutivo. El afán de la primera dama por figurar en la escena política del día a día, sin duda, le restan el liderazgo que debería tener Ollanta Humala; empero, del mismo modo, provoca un desgaste de Heredia como personaje político. Del mismo modo, un error de cálculo político desde las bases nacionalistas o quizás dentro del mismo nepotismo familiar que existe en el partido de gobierno, es haberla nombrado a Heredia como Presidenta del PNP. Este cargo, más que generarle beneficios, la ha puesto en el ojo de la tormenta y ha caído presa de las constantes críticas de los partidos opositores al gobierno.

Desde hacía varios años, no teníamos a una primera dama tan inmersa en los avatares de la política peruana. Desde el retorno de la democracia en el 2000, tanto Eliane Karp como Pilar Nores, han mantenido perfiles bajos en lo que respecta a la toma de decisiones desde el Poder Ejecutivo y, por ello, mantuvieron su rol simbólico de Primera Dama de la Nación. Sin embargo, Heredia tiene intereses particulares de darle un liderazgo a su rol como primera dama. Las especulaciones de su posible candidatura a la presidencia el 2016, es una posibilidad aún latente. Solo hace falta una simple reforma constitucional para habilitar la candidatura de Heredia. El que se logre llevar a cabo este escenario, es otra historia. Con un escenario donde se van perfilando las candidaturas al 2016 y con un Partido Nacionalista que ha perdido sus bases electorales a partir del giro a la derecha de Ollanta Humala, una hipotética candidatura de Heredia puede desinflarse por si sola.

Después de los entredichos en la salida de Cesar Villanueva del Gabinete Ministerial a causa de las declaraciones de Heredia, los medios de comunicación le han prestado una atención casi obsesiva a cada acto público que lleva a cabo. El error de sobreexponer su figura ante los medios es algo que no solo trae consecuencias negativas para ella, sino para el mismo Ollanta Humala. Lo que se ha generado es una correlación entre la percepción ciudadana hacia Heredia y hacia Ollanta, vistas más como una pareja que toma decisiones en conjunto. El propio Humala está pagando los pecados de haberla vinculado tanto al poder, ya que ni acciones como capturar a altos mandos del Movadef, le ha servido para incrementar su aprobación presidencial.

Muchos pueden pagar por los errores políticos de Nadine Heredia y, los medios de comunicación, con la idea de vender más suspicacias y conjeturas, solo contribuyen a incrementar este desprestigio. Muchos pueden pagar los pecados de una sola persona.

 

Perú, país de hipocresías

Alejandro Mejía

Por: Alejandro Mejía Tarazona

Ha sido una semana de sucesos importantes. El debate que ha originado la cuestión de la Unión Civil en el Perú ha polarizado a gran parte de la sociedad limeña. En este contexto, la reciente captura “preventiva” de gran parte de los miembros del MOVADEF y la acción tardía del Estado frente a la situación lamentable que se vive en la región Ancash, han sido coyunturas que han abierto una serie de debates a nivel nacional que han llegado hasta los medios de comunicación. Sin embargo, tras estos sucesos solo se trata de disfrazar ciertas hipocresías cada vez más grandes en la sociedad peruana. Desde amenazas de muerte hacia el congresista Bruce por liderar el lobby de la Unión Civil en el Parlamento hasta la idea de que los miembros del MOVADEF intentan reactivar la lucha armada. La pregunta es: ¿qué tienen en común estos tres sucesos?

En lo que respecta a la Unión Civil, se esconden diversos paradigmas en la sociedad limeña frente a un tema que ya viene debatiéndose desde hace algunos años. De un momento a otro, viejos valores religiosos e ideas más liberales han comenzado a defender sus respectivas posiciones frente a la unión civil entre homosexuales. Aquí existe cierta hipocresía desde la misma sociedad limeña. Muchas personas manifiestan una posición favorable frente a este debate; empero, poco se hace por lograr hechos factibles en torno a la problemática en cuestión. Tenemos una ciudadanía limeña que aún no se moviliza lo suficiente como poner en agenda permanente el tema de la Unión Civil. Quizá estas simpatías por la aprobación de una ley solo queden en ello, en simples preferencias, cuando lo que en verdad se esconden son valores religiosos y una defensa férrea del núcleo familiar conformado por el hombre y la mujer como cabezas de hogar.

Esto nos lleva a pensar que también nuestras autoridades políticas mantienen ciertas hipocresías frente a un problema que ya comienza a poner en riesgo las instituciones del Estado: la criminalidad como forma de hacer política. Surge la pregunta, ¿Debemos esperar a que más opositores políticos sean asesinados en el país? Lo que pone en evidencia la tardía actuación del Estado en la región Ancash no es más que una fiel expresión de ciertas hipocresías frente a problemas que son de conocimiento público en el norte del país desde hace algunos años: extorsiones, asesinatos de opositores, amenazas de muerte a fiscales. Cada vez más, las deficiencias de la descentralización muestran su peor rostro: autoridades regionales que se vuelven amos y dueños de la institucionalidad democrática. Aún pocos comprenden porqué aún no existen esfuerzos para promover la eliminación de la “reelección indefinida” en todas las autoridades sub nacionales del país.

Ahora, en medio del clima de las coyunturas antes mencionadas, el gobierno revela la Operación Perseo 2014 en la cual logra la captura de 28 personas ligadas al MOVADEF. ¿Qué intenta realmente el gobierno? ¿Alejar la atención mediática de problemas nacionales más importantes? Acusaciones de que ciertos miembros del MOVADEF pretenden reactivar la lucha armada ya resulta casi ridículo. El problema realmente existente está en el VRAEM, el origen del financiamiento que podría dar origen a una supuesta “lucha armada”. Resulta paradójico: desde la captura de Artemio no ha habido acciones contundentes contra los rezagos de SL en el VRAEM, lo que pone en evidencia que el Estado prefiere mantener esa amenaza narcoterrorista como latente con el único fin de distraer la atención nacional ante cualquier coyuntura crítica. Las autoridades defienden constantemente la institucionalidad democrática del país, pero realmente pocas son las propuestas que se promueven desde el gobierno central por combatir el narcoterrorismo.

Ya lo decía Moliere: “La hipocresía es el colmo de todas las maldades”. Y en la hipocresía de la sociedad limeña y de las autoridades nacionales y sub nacionales, reside el por qué no se consiguen avances importantes. Tenemos cada vez más una democracia que le da la espalda a ciertos problemas, y no genera consensos frente a otros.

 

 

Por qué el APRA y el PPC apoyaron la designación de Martha Chávez

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Por: Alejandro Mejía Tarazona

Tal vez el feriado largo quiso que los peruanos olvidemos la designación de Martha Chávez en el sub-grupo de DD.HH de la Comisión de Justicia del Congreso de la República. Quizás esta designación ha generado más controversia y ha opacado, para muchos, la llegada de César Villanueva, en lugar de Jiménez, al cargo de Premier. La ciudadanía y colectivos que están en contra del Fujimorismo ya se han manifestado en las calles; sin embargo, hay algo más detrás de esta elección de una de las figuras más reconocidas del fujimorismo autoritario y radical como lo es Martha Chávez. Es en la votación del 31 de Octubre en la que se juegan algo más que intereses y alianzas partidarias bajo la mesa.

Lo que se pone en cuestionamiento aquí es porqué el APRA y el PPC decidieron brindar su apoyo al Fujimorismo. Causa extrañeza una situación en particular: dos partidos políticos que sobrevivieron políticamente gracias a la crisis del Fujimorismo en el 2000 y que, luego de la transición a la democracia, demostraron sus avales de haber sido perseguidos durante la década de la anti política. A esto, hay que sumarle el hecho de haberse perfilado como dos partidos políticos que históricamente se han autoproclamado “paladines de la democracia”. Entonces, ¿Qué realmente gana el APRA y el PPC apoyando a una figura prominente del Fujimorismo, aquel que posee pocas credenciales para afirmar su compromiso con la democracia?

En primer lugar, el APRA viene ejerciendo un rol de oposición que es muy evidente durante este gobierno. El hecho está en que como tiene una bancada “ínfima” para ejercer el  poder de negociación en el Parlamento, tienen la necesidad de aliarse con su antiguo perseguidor (bancada de Fuerza Popular), ya que es la única forma de poder mantenerse en el debate público. Asimismo, Alan García actúa y ha vuelto al ruedo como crítico al gobierno de turno y con ello, el APRA se sigue manteniendo en el imaginario del ciudadano de a pie. Si bien el tema de la Mega Comisión y la persecución contra García por diversas irregularidades durante su mandato siguen manteniendo al APRA en la escena política, no podemos negar que, a diferencia del Fujimorismo (segunda fuerza en el Parlamento), y a pesar de la ausencia de su actual lideresa Keiko Fujimori del debate nacional, el APRA solo sobrevive gracias al rol mediático de García y claro, a su estrecha vinculación con el fujimorismo.

En el caso del PPC, si bien tuvo que sobrevivir gracias a la alianza electoral de 2011 con PPK, durante los últimos meses sufrió las consecuencias de esa decisión. Hubo una reducción en su bancada y de lo que se llamó la “Alianza por el Gran Cambio” que comenzó con 12 congresistas, ahora solo quedan 7. Entonces, el PPC vive la misma situación del APRA, que tiene la necesidad de aliarse, a través de votaciones, con la fuerza opositora mayoritaria en el Parlamento. Ya pasamos de los días en que el PPC se mantenía firme contra el Fujimorismo y ahora, todos actúan como “hermanos”. Las declaraciones de Eguren “legitimando” y pidiendo respeto a la elección de Martha Chávez es una viva expresión de esa alianza bajo la mesa.

Vemos que existe una correlación de que si pierdes el poder de negociación en el Parlamento, tienes que, necesariamente, buscar una alianza para poder sobrevivir en la vida política. ¿A esto han llegado dos de los partidos tradicionales más reconocidos de nuestro país? El PPC intenta sobrevivir con una renovación de sus cuadros (Lourdes Flores ya no desea postular a la Presidencia de nuevo); sin embargo, el APRA sigue en el mismo embrollo de caer en el caudillismo partidario de Alan García. Una muestra: el PPC ha presentado candidatos para Regidores en las Elecciones Complementarias de este 24 de Noviembre. El APRA, la otra cara de la moneda, ni “chicha ni limonada”.

Finalmente, hay que aguardar para poder ver como esta alianza entre el APRA, PPC y el Fujimorismo tendrá su propio juego político en las elecciones del 2016, donde esas tres fuerzas políticas son competidoras directas por ese electorado de centro y derecha. Si bien la elección de Martha Chávez ya quedó sin efecto alguno (por presión popular, claro está), vemos que hay votos y alianzas que se juegan siempre tras una coyuntura. O acaso, ¿ya olvidaste la “Repartija”?.

El VRAEM, una tarea pendiente del Estado peruano

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Por: Alejandro Mejía Tarazona

A pesar del reciente reconocimiento por parte del gobierno de Ollanta Humala de que los efectos de la crisis económica en el mundo ya comienzan a sentirse en nuestro país, sin duda la noticia que marcó, y sorprendió a muchos, fue la del anuncio de la muerte de importantes mandos narcoterroristas de Sendero Luminoso en el VRAEM. La caída de dos mandos militares como “Gabriel” y “Alipio”, pone en cuestión cuál será el futuro de los remanentes de SL y, a pesar del anuncio con dosis de triunfalismo por parte del gobierno, aún hay un largo proceso en la lucha que sigue llevando a cabo el Estado. Por tanto, es necesario mirar con cautela las recientes acciones llevadas a cabo por las FF.AA contra el clan de los Quispe Palomino.

Si bien durante los últimos años, la estrategia que ha emprendido el Estado para combatir la subversión en el VRAEM ha estado inmersa de altibajos, el reciente anuncio de la muerte de dos mandos militares de Sendero Luminoso sin duda es un golpe contundente contra la amenaza del narcoterrorismo. Sin embargo, ¿por qué el exceso de triunfalismo en los medios de comunicación? Hay una cuestión importante que no debemos dejar de lado: si algo ha caracterizado a Sendero Luminoso desde su surgimiento en los años 80’s es que han sabido organizarse y cuentan con mandos medios capaz de reemplazar a mandos importantes. Por más que el camarada José no reconozca al SL de Abimael Guzmán (por haber firmado el acuerdo de paz con el gobierno de Fujimori en los 90’s), su mismo liderazgo y el de los camarada “Gabriel” y “Alipio” son producto de esta organización partidaria del que fueron parte cuando Sendero Luminoso emprendió su guerra contra el Estado peruano.

Entonces, el reemplazo de los recientes mandos militares abatidos en el VRAEM por mandos más jóvenes es algo inminente. Ahora, surge un cuestionamiento importante: ¿por qué el Estado peruano, después de tantos años, no puede derrotar a unos pocos remanentes de SL? Considero que existen dos respuestas: En primer lugar, los gobiernos democráticos post- Fujimori, decidieron permitir que este grupo subversivo se logre desarrollar y, con esto, mantener expectante los triunfos del Estado en su lucha contra SL en el VRAEM. Esto, con el objetivo de utilizarlos para momentos en que la ciudadanía demuestre su descontento hacia el gobierno de turno. ¿Por qué creen que Fujimori capturó al camarada “Feliciano” un año antes de las elecciones del 2000? Lo mismo podemos decir de lo curioso del gobierno de Humala de haber anunciado este “triunfo contra Sendero Luminoso” en un contexto de protestas sociales y de reducción en las encuestas de la aprobación hacia la pareja presidencial. El mensaje es claro: el gobierno busca recuperar la confianza de la ciudadanía.

Una segunda idea, y ya finalizando, es que detrás de las acciones de los Quispe Palomino en el VRAEM, están los intereses de los cocaleros, narcotraficantes en la zona y la población civil beneficiada con el dinero proveniente del narcotráfico. El gobierno de Humala decidió llevar “el Estado” al VRAEM a través de programas sociales pero, como vemos, esto no ha sido suficiente. Los hallazgos continuos de mayores pozos de maceración, pistas de aterrizajes clandestinas y, “la cereza de la torta”, el habernos convertido en el primer productor mundial de cocaína, superando a Bolivia y Colombia, pone en evidencia que el problema no es solo los remanentes de Sendero Luminoso. Es evidente: existe un problema aún mayor.

No es intención el desmerecer los avances del gobierno en su lucha contra la subversión; sin embargo, hay que tomar con cautela los triunfos y enfocar el debate en cuál es la mejor estrategia para darle a la población civil en el VRAEM (que se siente más protegida por los narcoterroristas que por el propio Estado), mayores beneficios en actividades económicas alternativas al narcotráfico. No es simplemente capturar a mandos importantes de SL, sino paralelamente integrar a la población civil en dicha zona de conflicto. Hay aún muchas tareas pendientes.

28 de Julio: marchas y contra-marchas

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Por: Alejandro Mejía Tarazona

Estas fiestas patrias pasaran al recuerdo. Sin duda alguna, estos últimos días han puesto en evidencia la crisis del sistema de representación y el incremento de la desconfianza hacia las instituciones democráticas. Sin embargo, ¿por qué no toda la ciudadanía se vuelca a las calles y defiende su derecho a sentirse representado? ¿Qué sucede realmente? Es más, yo mismo me reconozco como alguien que no ha sido parte de alguna marcha en toda su vida universitaria. El hecho que no vaya a marchar, claro, no quiere decir que esté de acuerdo con la “repartija” y la crisis que vive nuestro sistema político.

Esbozar algunas ideas acerca de esta apatía por la política puede generar un debate interesante, pero aquí solo daré algunas ideas de porque se da este fenómeno en una era donde, curiosamente, vivimos la revolución de la tecnología y la información. Considero, que este desinterés por la política, viene desde esa crisis que se vive actualmente en esa esfera pública, donde se desarrolla lo político, desde finales de los 90’s. Hannah Arendt profundiza en esta cuestión de la esfera pública, y si lo vemos para el caso de nuestro país, hay un proceso continuo de despolitización donde los debates sobre política nacional han pasado a un segundo plano. Hemos caidos presos de estar más preocupados de lo que le sucede en esos programas de competencia que están de moda, en vez de estar pendientes de que leyes de interés nacional se aprueban o no en el Parlamento.

Tal vez muchos acusen al Fujimorismo de crear una ciudadanía apolítica y pueda ser cierto. Pero, ¿cómo explicarías a que, ya habiendo recuperado nuestra democracia, aun exista una ciudadanía que respalda al fujimorismo y que apoyaría medidas autoritarias si llegasen a aplicarse? Claro, seguro tú que estás leyendo esta columna, ni te has puesto a revisar las últimas encuestas donde el fujimorismo tiene las mayores preferencias electorales. Aún falta tiempo para las próximas elecciones presidenciales y con Alan García y Alejandro Toledo, bajo constantes acusaciones de corrupción, que no nos sorprenda que el fujimorismo llegue nuevamente al poder.

Ahora, hay una cuestión de trasfondo importante que no debemos dejar pasar. ¿Marchas solo por la “repartija” o marchas realmente contra el sistema político en crisis? El debate entre los politólogos, durante los últimos años post-Fujimori, ha girado en torno a la crisis de los partidos y se han esbozado múltiples soluciones para lograr una mayor institucionalización de los mismos. Sin embargo, la crisis persiste y son estos partidos políticos los que ahora se reparten el poder en defensa de sus intereses particulares. Entonces, ¿no deberíamos marchar por algo mas transcendental como el lograr convocar una Asamblea Constituyente? ¿Acaso no sería un primer paso para cambiar este sistema político que se encuentra en un desprestigio constante? Varios amigos míos me decían que marchando “ejercían presión”. ¿Por qué no ejercemos presión para tener una nueva Constitución en democracia y no seguir siendo cómplices en la defensa de una Carta Magna nacida bajo un gobierno de facto? Recordemos: existe un 30% del país que quiere una Asamblea Constituyente.

Siempre he sido partícipe de aprender de experiencias extranjeras (dos de nuestros vecinos, Ecuador y Bolivia, convocaron Asambleas Constituyentes y lograron, de alguna forma, estabilidad política y renovación de la clase política). Chile también sería un ejemplo interesante a tomar en cuenta. Sin embargo, cada país mantiene sus particularidades y queramos o no, tenemos que reconocer que a diferencia de Chile, Bolivia o Ecuador, nuestra ciudadanía adolece de esa cultura política necesaria para generar movilizaciones que logren cambios transcendentales. Y no olvidemos: no solo hay descontento contra el sistema político; el modelo económico es otro tema pendiente.

Ollanta Humala y sus cálculos políticos

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Por: Alejandro Mejía Tarazona

Durante la última semana, el gobierno de Humala ha llevado a cabo diversas acciones que, para opinión de muchos, han pasado desapercibidas en el debate público a través de los medios de comunicación. Esto, me lleva a hacer una pequeña reflexión sobre el accionar del gobierno actual y sus desafíos frente a coyunturas como el manejo de la economía, la lucha contra el terrorismo y, “el boom de la semana”, la negación del indulto al ex – presidente Alberto Fujimori.

Sube y baja. Sorpresa ha causado en muchos peruanos esta alza repentina del dólar, sobre todo cuando estamos en una coyuntura de crisis económica que nuestros socios comerciales, como Estados Unidos y Europa, están aún resolviendo. Ante la incertidumbre de esta crisis, el dólar recupera su valor. Esta volatilidad en la moneda norteamericana y su reciente alza, podemos entenderla desde la reunión que ha convocado el presidente Humala en días anteriores con el sector empresarial peruano.

Ante la reducción en las exportaciones a los países que sufren los avatares de la crisis económica, es necesario llevar a cabo otra estrategia para no sufrir el impacto directo en el balance comercial de nuestras  exportaciones e importaciones. El empresariado peruano necesita el apoyo del Estado, como principal garante, para que las inversiones se aceleren y generen un impacto positivo en la economía. Ollanta ya mostró unidad política en torno a la política exterior peruana; es hora de mostrar confianza en el manejo de la economía.

Cadena perpetua. La justicia peruana actuó de forma impecable. El camarada “Artemio”, uno de los últimos líderes de Sendero Luminoso, fue condenado a cadena perpetua y la frase “Terrorismo Nunca Más” se ha vuelto a escuchar en estos días. Sin embargo, muy a pesar de sus acusaciones por delitos como el terrorismo y el narcotráfico, en días anteriores, salieron a la luz unos audios que ponen en evidencia el rol que tuvo “Artemio” en la creación del MOVADEF (fachada legal de Sendero Luminoso).

Su vinculación directa en la creación de este “movimiento político” es como principal impulsor en la formación del mismo, así como en su respectivo financiamiento con dinero proveniente del narcotráfico. El comprobar esta asociación directa entre “Artemio” y MOVADEF, pondría en evidencia un cambio de estrategia de Sendero Luminoso y generaría una  investigación judicial contra el MOVADEF. Sin embargo, no hay que olvidar que,  luego de su fallido intento de ser un partido político, no ha cesado en su trabajo en el interior del país donde va consolidando sus bases tanto en universidad públicas como en sindicatos. Aquí aún hay una tarea pendiente para la justicia peruana frente una ciudadanía que rechaza tajantemente cualquier aspecto vinculado a Sendero Luminoso.

No al Indulto y el Perú – Ecuador. No debe sorprendernos que el gobierno haya negado el indulto en plena euforia de la gente frente al partido entre Perú y Ecuador. Si el gobierno pretendía que la noticia no tenga el eco debido en los medios de comunicación, pues la estrategia le falló. Muy aparte de haberle negado el “indulto humanitario” a Fujimori, aquí hay un cálculo político detrás de la decisión. La reciente encuesta en torno aprobación presidencial de Humala y el rol de Nadine Heredia como primera dama,  ha dado como resultado una caída notable en la popularidad de la pareja presidencial.

Frente a ello, el partido de gobierno ha elegido bien sus cartas (el NO al Indulto a Fujimori) para recuperar la confianza de sus bases nacionalistas y, del mismo modo, de un electorado anti-fujimorista. Sin embargo, esta decisión de Humala polariza aún más a la ciudadanía que, según encuestas de opinión pública, se manifestó a favor de un indulto al ex – presidente Fujimori.  Aún hay mucho “pan por rebanar” en cuanto a las consecuencias de la decisión tomada por Humala.

Encrucijadas de la política exterior peruana

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Por: Alejandro Mejía Tarazona

Dedicado a S.T. por disfrutar esos momentos entre la pasión por la política y los momentos felices que menos se imagina. Y claro, por su genialidad en la palabra que buscaba para el título de este artículo. 

El Presidente Humala ha convocado para el día de mañana una reunión con ex – presidentes y líderes políticos. El objetivo de la misma es tratar el asunto principal que ha sido parte de la agenda de la Cancillería peruana durante los últimos años: el diferendo marítimo con Chile ante la Corte de la Haya. Humala es consciente que necesita dar una imagen de unidad nacional, en medio de un contexto de acusaciones desde el oficialismo contra los líderes de oposición por actos de corrupción, con la intención de encontrar un consenso para afrontar un escenario post-La Haya.

Sin embargo, este contexto es ideal para poner en cuestionamiento la política exterior peruana y sus tareas pendientes en la región. ¿Por qué ponerla en cuestionamiento? La respuesta está en los medios de comunicación. Durante las últimas semanas, después de los incidentes con el embajador ecuatoriano en Lima y las polémicas declaraciones del embajador peruano en Caracas, los medios de comunicación, junto a líderes de oposición, han estado enfilando sus críticas frente al accionar de Torre Tagle. Sin embargo, es necesario ir un poco más allá de ambas coyunturas y preguntarnos: ¿acaso se teme a una “Gran Transformación” también en la forma en que Humala dirige la política exterior peruana?

El gobierno actual, a diferencia los anteriores gobiernos de Toledo y García, ha sufrido las mayores críticas en el tema del manejo de la política exterior. La cuestión del apoyo de Humala, a través de UNASUR, que legitimó la elección de Maduro como presidente de Venezuela, tuvo serias críticas de la oposición. Sin embargo, hay que entender este apoyo de Humala a Maduro desde los intereses del estado peruano en el contexto del diferendo con Chile: no existe intenciones del Perú de buscar conflicto en la región sudamericana, sino sumar apoyo de países importantes en los organismos internacionales, como Venezuela, para enfrentar un posible escenario en que Chile no reconozca una fallo de la Corte Internacional a favor del Perú.

Por otro lado, frente al “desaire” de Humala de no asistir a la toma de mando de Rafael Correa en Ecuador, la oposición se mantuvo en un silencio aprobatorio. Aquí hubo un error grave de Humala: permitir que la agenda en materia de política exterior de los partidos de oposición tenga cierta legitimidad a través de los medios de comunicación. El no asistir a la toma de mando del presidente ecuatoriano pone en cuestionamiento la falta de tino de Torre Tagle de no demostrar una acción cordial con Ecuador después del escándalo que se originó en los medios en torno al comportamiento del embajador ecuatoriano en Lima. No se puede poner en juego una relación bilateral fructífera con Ecuador que ha costado tanto consolidar. Las constantes reuniones de Gabinetes Binacionales Perú- Ecuador son la mejor muestra de ese esfuerzo.

Finalmente, frente a estas coyunturas en el accionar de la política exterior peruana con respecto a Ecuador y Venezuela, queda preguntarnos: ¿Busca la oposición alejar al Perú de los países del “eje bolivariano”? Pareciera que sí, pero no hay que olvidar que la política exterior responde a la defensa de los intereses económicos del Estado peruano y que si bien, la oposición siente una amenaza del avance del “Socialismo del Siglo XXI”, este escenario es poco probable. El “eje bolivariano” ya pasa una seria crisis: la ausencia del liderazgo del fallecido Hugo Chávez.

El “otro” Ollanta Humala

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Por: Alejandro Mejía Tarazona

Dedicado a S.T, por esos momentos de alegría a diario y por creer en mí con una sinceridad especial.  

El jueves pasado, el diario periodístico “Perú21” lanzó un titular totalmente sensacionalista: “El otro Chávez”, haciendo referencia directa a Humala. Del mismo, durante los últimos días, se han venido dando cuestionamientos hacia las acciones llevadas a cabo por Ollanta Humala frente a coyunturas, como las elecciones en Venezuela en las cuales Maduro resultó ganador y, del mismo modo, con respecto a la intención del gobierno de comprar la refinería de La Pampilla que pertenece a la empresa española Repsol. Los ataques han venido desde diversas bancadas parlamentarias que ponen en tela de juicio el manejo de la política exterior peruana y el rol empresarial del Estado, ante temores de un posible giro radical hacia el tan recordado plan de la “Gran Transformación”. Sin embargo, es necesario ir más allá del debate y entender el trasfondo político que hay detrás de ambos sucesos.

La proclamación de los presidentes sudamericanos que conforman UNASUR desde Lima, legitimando el triunfo de Nicolás Maduro en Venezuela, y el viaje de Humala al país caribeño como invitado en la investidura del líder chavista, han originado críticas desde los sectores más conservadores del gobierno, desde Vargas Llosa hasta el fujimorismo. Sin embargo, ambas medidas en materia de política exterior, solo pueden ser entendidas desde una defensa del liberalismo económico. El no haber reconocido el triunfo de Maduro significaba romper vínculos económicos con Venezuela y, respectivamente, con La Paz, Quito (aliados del régimen bolivariano) y Buenos Aires (Venezuela tiene bonos comprados de la deuda externa argentina).

Es así que, en la política exterior, más que el discurso político, es una defensa de los vínculos comerciales del Estado peruano. Debido al liderazgo de Caracas sobre cuestiones de integración regional (como la creación de UNASUR), los gobiernos sudamericanos, hasta los más afines hacia Estados Unidos (como Chile y Colombia), han reconocido el triunfo del chavismo en Venezuela y no han tenido oposición alguna. Entonces, ¿de qué se queja la derecha peruana? ¿Acaso no se defiende el modelo neoliberal? ¿O es que ahora quieren “promocionar” la democracia peruana como ejemplo en Sudamérica antes que priorizar los intereses económicos del Estado? Pues, más ligados está el Perú a la Alianza del Pacífico que al ALBA. Hay temores que carecen de sentido alguno.

El mismo miedo desde la derecha va enfocado a criticar el rol que pretende asumir el Estado con la compra de una refinería petrolera en manos de privados. El hecho de querer evitar acciones que rememoran los viejos tiempos de estatizaciones bajo el Velasquismo, no es un argumento válido por dos razones: En primer lugar, las encuestas señalan que los peruanos están de a favor de un mayor fortalecimiento de PETROPERÚ y esto no deber ser entendido como una demanda total por una estatización de sectores estratégicos de la economía (como el caso de Bolivia y el YPFB). En segundo lugar, caer en una comparación exagerada y, grotesca a la vez, entre el Velasquismo y la posible decisión del gobierno de comprar La Pampilla, es caer en el juego político de una derecha que mantiene en constante evaluación al gobierno de Humala, recurriendo a infundir falsos temores a través de medios periodísticos alineados con sectores conservadores. La derecha tiene un solo interés: preservar las bases de un modelo de economía neoliberal sin perder su influencia en el control de la agenda del gobierno actual.

Si bien varios sectores que apoyaron inicialmente a Ollanta Humala aguardan un retorno hacia puntos importantes de la “Gran Transformación”, estos  pueden seguir esperando. Pensando en cambios posibles hacia el 2016, se ve poco probable que se puedan tomar medidas drásticas en cuestiones de alianzas regionales con países del eje bolivariano, así como un proceso gradual de estatizaciones de empresas privadas. Humala sabe que rumbo al 2016 se juega el futuro del Partido Nacionalista y su reelección a través de la figura de Nadine Heredia. Si bien el llevar a cabo medidas radicales respondería al electorado que lo apoyo en sus inicios, él sabe que las elecciones se definen en Lima donde predomina un electorado conservador y que no puede darse el lujo de perderlo. Todo es parte del juego político y de los intereses que motivan el accionar de diversos actores en coyunturas especiales.