Un futuro incierto: ¿Qué ocurrirá con los proyectos mineros luego de las elecciones?

Liz VilaPor: Liz Vila

Luego del panorama electoral que se vivió en nuestro país hace un par de semanas, los resultados de las Elecciones Regionales y Municipales han llevado a reflexionar a la población sobre muchos temas. Entre ellos, un asunto de gran preocupación gira en torno a los presidentes regionales que mantienen procesos judiciales pendientes por delitos contra la administración pública, presuntas vinculaciones con el narcotráfico, entre otros.[1]

Además de ello, algunos candidatos, hoy electos, han mostrado en varias oportunidades un rechazo expreso a la inversión minera en sus regiones. Un caso emblemático es el de Cajamarca. En dicha región, el alcalde electo lideró la oposición al proyecto minero Conga, el cual se encuentra suspendido desde el año 2011, luego de varias movilizaciones y protestas sociales.  Al respecto, cabe recordar que la ejecución de dicho proyecto conllevaría a una inversión de US$5.000 millones por parte de la empresa minera Yanacocha[2].

Este escenario también se presenta en otras “regiones mineras” como Moquegua, Apurímac y Puno, donde al menos uno de los dos candidatos a ser electo presidente regional, presenta una posición radical contra la minería[3].

Bajo dicho contexto, es oportuno preguntarnos ¿cuál será el futuro de la minería en dichas regiones? En relación a Cajamarca, la situación es bastante contradictoria y existen diferentes posturas que parecen avecinar posibles escenarios de violencia. Por un lado, el partido electo por la región de Cajamarca mantiene su postura contraria a la inversión minera; mientras que en la provincia de Cajamarca, el alcalde electo, Manuel Becerra Vílchez, ha manifestado, en recientes declaraciones, su respaldo a la concretización de los proyectos mineros que se encuentran pendientes en la zona[4].

En medio de dichas posturas contradictorias y con un futuro escenario de economía en desaceleración para los últimos meses de este año, se hace necesario revisar las normas que regulan el proceso electoral y que, pese a que los candidatos tengan pendientes procesos judiciales, se les permite postular a las elecciones[5].

Asimismo, se advierte la necesidad de realizar acciones en pro de la prevención de posibles escenarios de violencia, especialmente, en aquellas zonas donde las posiciones radicales son aún más fuertes, para lo cual se debería realizar un monitoreo por regiones tomando en cuenta las posiciones de los alcaldes electos, así como las posturas de los otros actores involucrados, todo ello en aras de buscar el bienestar social de dichas regiones así como el desarrollo de éstas.

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[1]Perú 21: “Perú: Varias autoridades electas estarían ligadas al narcotráfico”. [En línea]. http://peru21.pe/politica/varias-autoridades-electas-estarian-ligadas-al-narcotrafico-2201179. [Consulta: 19 de octubre de 2014].

La República: “22 presidentes regionales tienen procesos judiciales”. [En línea]. http://www.larepublica.pe/25-09-2014/22-presidentes-regionales-tienen-procesos-judiciales [Consulta: 18 de octubre de 2014].

[2] Perú 21: “Yanacocha seguirá invirtiendo en Perú pese a reelección de Gregorio Santos”.[En línea]. http://peru21.pe/politica/yanacocha-seguira-invirtiendo-peru-pese-reeleccion-gregorio-santos-2200893 [Consulta: 15 de octubre de 2014].

[3] Diario El Comercio: “Cajamarca, la única región en jaque tras las elecciones”. [En línea]. http://elcomercio.pe/economia/peru/cajamarca-unica-region-jaque-elecciones-noticia-1762231 [Consulta: 15 de octubre de 2014].

[4] Diario El Comercio: “En Cajamarca aún puede haber proyectos mineros”. [En línea]. http://elcomercio.pe/peru/cajamarca/cajamarca-aun-pueden-proyectos-mineros-noticia-1764369 [Consulta: 18 de octubre de 2014].

[5] Sobre este punto, el día de ayer se tomó noticia de que el Pleno del Parlamento Nacional aprobó en primera votación el proyecto de reforma constitucional que prohíbe la reelección de presidentes regionales y alcaldes, quedando pendiente una segunda votación para el día 10 de marzo del 2015. Sin embargo, todavía quedaría abierta la discusión acerca de la postulación de aquellas autoridades que tengan procesos judiciales en curso o que se encuentren en prisión preventiva. Véase más en: RPP Noticias: “Congreso aprueba la no reelección de presidentes regionales y alcaldes”. [En línea]. http://www.rpp.com.pe/2014-10-23-congreso-aprueba-la-no-reeleccion-de-presidentes-regionales-y-alcaldes-noticia_736272.html [Consulta: 23 de octubre de 2014].

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Elecciones democráticas: entre pitucos, caviares e ignorantes(ados)

Gabriel Tristán

Por: Gabriel Tristán 

De las elecciones del pasado domingo se han hecho varios análisis. Se ha criticado la elección de Castañeda, Santos y de más candidatos con un pasado “oscuro” en la política o con cuestionamientos con tema de corrupción. Se ha aducido que la población “tiene lo que se merece” y que todavía no podemos denominarnos un país “democrático” porque nuestro electorado no aprende a elegir. Yendo un poco más allá del análisis somero de estas afirmaciones, ¿realmente la gente no sabe elegir? ¿Existe explicación para que la mayoría siga votando por el que “roba pero hace obra?

Democracia y representación

“La democracia es el proceso que garantiza que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos”. (George Bernard Shaw)

La democracia, desde una concepción primigenia, es la forma por la cual brindamos la facultad de representación propia a un conjunto de personas (véase Estado) para que tome decisiones en favor de nosotros (véase sociedad civil). Complejizando un poco más, podríamos decir que la democracia supone que nuestros intereses, forma de ver las cosas y creencias culturales se vean representadas por la autoridad que salga elegida. Esto, en palabras sencillas, significaría que las personas – idealmente hablando – votarían por candidatos o autoridades que en cierta forma representen como nosotros nos proyectaríamos si es que fuéramos autoridades municipales, regionales o distritales (un planteamiento que también podríamos extrapolarlo a elecciones congresales y presidenciales).

El problema en una sociedad heterogénea, como la nuestra, es que existe más de un interés o forma de ver las cosas por parte de la sociedad civil. Esto implica que las elecciones de autoridades no van a satisfacer a todos y van a generar, en algunos casos, un rechazo por un importante (o significativo) sector de la población. Ahora bien, si tuviéramos que describir brevemente nuestra cultura, podríamos pasarnos varias páginas hablando de la “cultura combi” o la informalidad, donde el más “vivo” o “palomilla” hace de las suyas. Se premia al que rompe las reglas sin que lo descubran y no se evidencia con la notoriedad necesaria a los que cumplen las reglas de manera justa. Desde esta perspectiva, simplificada, de lo que entendemos de nuestra sociedad, es que también se construye nuestra política (o al menos parte de ella).

La elección de Castañeda responde a una identificación cultural y social importante. Él ejemplifica el “palomilla” político que nunca ha sido realmente sancionado por todas sus fechorías en los 8 años precedentes en la alcaldía de Lima. “Escapó” de Comunicore de manera elegante y, salvo un sector del periodismo crítico, no se ha visto grandemente criticado. Pero, la elección de Castañeda, también responde otros factores que muchos críticos de dicha elección no ha apuntado.

El líder solidario tiene un arraigo popular, a pesar de no contar con una dialéctica muy florida. Esta popularidad innata se da porque la gente de sectores D y E ven en él un símil político, alguien que comparte sus mismas características (véase culturales) y que representaba, dentro del abanico de candidatos para esta elección, su opción más viable para que “hayan más obras”. Punto y aparte merecen sus gestiones pasadas. Si bien podría estar en debate (y quizá sea más claro con estadísticas) si hizo muchas o pocas obras, el principal activo fue que logró visibilizar cada una de ellas y que la mayoría de limeños lo tiene en mente como un alcalde que estuvo presente en una gran cantidad de obras en favor de los más necesitados. Aquí podríamos ubicar el metropolitano, los hospitales de la solidaridad, los puentes, escaleras de los que la ya actual gestión se enorgullece de haber hecho.

Merecen líneas aparte los indignados de ambos sectores de la población, los cuales denominaremos “pitucos” (derecha) y “caviares” (izquierda). Sino salieron sus menos corruptas y más capaces opciones (véase Susana, Cornejo y Heresi), fue porque el mensaje de sus candidatos no logró calar en la mayoría de la población. No basta que te atrevas, que bailes o que sepas debatir, sino que puedas llegar (sea con la estrategia que desees) a presentarte como un candidato viable y atractivo a los sectores donde se deciden la elección.

Podríamos hacer una autocrítica a nuestra sociedad civil de no informarse o tener un bajo interés por la política, pero si ya los candidatos lo saben, deberían buscar formas para poder aumentar el interés de sus votantes con su campaña y generar un apego por su figura (quizá de forma caudillistica) o a algún símbolo (véase partido). Queda mucho más por decir, pero ya profundizaremos en otra ocasión. Finalmente, como diría Kofi Annan: “No existe un solo modelo de democracia, o de los derechos humanos, o de la expresión cultural para todo el mundo. Pero para todo el mundo, tiene que haber democracia, derechos humanos y una libre expresión cultural”.

Crónicas de una escisión anunciada

Augusto Balbi

Por: Augusto Balbi

Terminadas ya las Elecciones Regionales y Municipales 2014 y teniendo como próximo alcalde de Lima a la personificación por excelencia del “roba, pero hace” y sorprendidos todos por el segundo lugar en Lima que arremetió las dos últimas semanas, hay que preguntarnos ¿Qué nos dejó este proceso electoral?

Pero tratemos de responder esta pregunta saliendo un poco de Lima. Y en realidad en Lima no hay mucho que decir, Castañeda arrasó aún a pesar de haber caído en su intención de voto y Cornejo dio el batacazo al desplazar a Susana “chalinita verde” Villarán y, Heresi con su gran aptitud para el baile. Luego de esa sorpresa se puso interesante con la final de fotografía que teníamos en San Isidro entre la nueva “tía regía” Madeleine y Velarde, fuera de eso no hubo más. A excepción de las regiones donde sí que tenemos mucho que decir.

Bien, volviendo a la pregunta no hubo un gran ganador, en general los triunfos fueron dispersos entre el mar de agrupaciones políticas que se presentaron, sin embargo si hubo un gran perdedor: los partidos políticos nacionales.

Lo que dejó el 5 de octubre fue una brecha mucho más grande entre la representación nacional (partidos) y la subnacional (movimientos regionales). Digo esto en base al panorama electoral regional, ¿Cuántos Gobiernos Regionales lograron los partidos nacionales? (entiéndase PPC, APRA, Fuerza Popular, Acción Popular, Perú Posible, Solidaridad Nacional, Somos Perú, etc.),  sin miedo y contundemente tenemos que decir: cero. Absolutamente ni una. Los gobiernos regionales han sido nuevamente arrebatados a los partidos y dentro de esta lastimosa realidad los más golpeados han sido el PPC, Somos Perú y el APRA. Los dos primeros de larga tradición municipal apenas lograron un puñado de distritos (Somos Perú 2 y PPC 5) y el APRA perdió todo.

No solo perdió su último bastión limeño en Breña sino que fue completamente despojado del llamado “solido norte” que hoy se convierte en la plataforma política por excelencia de Alianza para el Progreso y sus prácticas poco democráticas. El PPC, más allá de sus 5 distritos en Lima, apostó por tener una presencia en las regiones que intentó ser apuntalada por el congresista Beingolea sin mayor resultado dejándome la pregunta ¿Qué tan fructífero fue el recorrido de Beingolea para este proceso? O ¿los frutos los veremos en el perfil presidenciable que intenta construir el congresista?

Siendo los partidos políticos los grandes derrotados de esta contienda electoral y preocupándonos la brecha en la representación debemos decir que aún la victoria de los movimientos regionales ha sido parcial. Fuera de Alianza para el Progreso han existido tantas organizaciones regionales ganadoras como regiones (contando a las que pasan a segunda vuelta), lo que refleja lo fragmentada de la representación subnacional al no poder consolidar un movimiento fuerte con alcance macroregional. Preocupante lo último, pues dificulta la gobernabilidad de cara a la gestión de intereses comunes para un desarrollo interregional para el país.

Sumado a esto y no menos importante, es el triunfo de movimientos que colocan a líderes con un discurso antisistema que definitivamente más que hacer al gobierno regional un nexo y aliado del gobierno central, lo harán comportarse como un agente de oposición con mucho más poder. El caso de Santos en Cajamarca, fuera de servir de ejemplo para lo dicho, es una espina en el zapato de Humala que le traerá un dolor de cabeza al gobierno y en general al Perú, ahora tendrá más que argumentos para decir que es un preso político, absuelto por el pueblo cajamarquino con su reelección.

En resumen ¿Qué nos dejó el proceso electoral? Partidos políticos nuevamente derrotados que ya no tienen ni al más mínimo atisbo de arraigo social y que necesitan cada vez más del líder carismático para tener vida. Inicialmente tenía la idea de que algunos más que otros partidos se resistían a la realidad, pero no, no tenemos partidos políticos, tenemos maquinarias electorales y nada más.

Preocupante realidad que merece especial atención. Dejemos de pensar que la elección de Castañeda como Alcalde de Lima es lo peor que le pasó al Perú, no señores. La realidad de las regiones si es preocupante y una bomba de tiempo que esperemos no nos cueste tan caro.

 

Así es la Vida

Piero Miranda

Por: Piero Miranda

Lunes 6 de Octubre del 2014. Comienza el día con un panorama nublado, agotador como todo inicio de semana, pero con una peculiaridad, que tenemos ahora  nuevos presidentes regionales y alcaldes distritales para los próximos cuatro años, elegidos democráticamente exactamente el día de ayer domingo, día en que la confluencia entre la insensatez y la cordura nos arrojaron los resultados de  boca de urna  y el tan anhelado flash electoral, que hicieron celebrar a unos, y llorar a otros

Ahora, fuera de lo que ya se comenta con demasía en los medios televisivos y en los periódicos respecto al triunfo de Luis Castañeda, el segundo lugar de Enrique Cornejo, la victoria de Gregorio Santos en Cajamarca o la de Cesar Acuña en la Libertad y también la gran derrota de los partidos políticos en estas elecciones, entre otros, un punto que no se han ocupado los medios es del sentir popular, o como se dice tan retóricamente, de la “Voz del pueblo” , porque eso sí, el pueblo no se equivoca ni se puede equivocar, porque es la “Voz de Dios” como muchos dicen.

Una primera reacción de la gente luego de estas elecciones, es la sensación de  absoluta victoria de los que “Roban pero hacen Obras”, lo cual deja un sentimiento de resignación, en el que nos tratamos de acostumbrar a que estas elecciones son eventos sobrenaturales fuera de nuestro alcance, que todo está dicho, y que con nuestro simple y unitario voto, no podremos cambiar las cosas, pues así es la vida.

Otra sensación quizás un poco más esperanzadora, es que en estas elecciones se ha visto más la presencia de jóvenes en la política, tanto como postulantes a alcaldía como para regidores, lo cual dejó abierta la pregunta respecto a que tanto ahora el factor “juventud” , junto con otros factores, es un elemento de peso para los próximos comicios del 2016, donde definitivamente habrán muchos nuevos rostros para el congreso, y ni que decir para la presidencia.

Con estas percepciones y sensaciones en general de la gente, ahora nos preguntamos ¿En realidad estamos condenados a tener grandes sinsabores y amanecer con una “resaca” electoral luego de haber emitido nuestro voto?

Frente a esto hay una buena noticia y otra no tan buena. La buena noticia, es que efectivamente la política no está escrita en piedra, por lo tanto es moldeable y sobre todo, está en constante cambio, razón por la cual, si es que tenemos una época quizás no a la altura de los grandes procesos electorales del mundo, alejados de escándalos, propagandas en doble sentido, maleteadas y políticos pintorescos casi al punto de lo ridículo, bueno, simplemente nos queda esperar pues ya llegara ese preciado día.

La noticia no tan buena es que, la pasividad que tiene tanto el electorado limeño, como de todo el país, hace que este “proceso de espera” por un “proceso electoral ideal” y con “candidatos ideales” simplemente no llegue. Mientras se siga votando por el más guapo, por el que combina mejor la corbata con el terno, o por quien mejor floro tenga, se alimenta más este estado de hibernación del electorado, la cual se traduce en retraso y más desigualdad y menos dinero para mejorar el país.

Finalmente, ¿Que nos queda esperar para las próximas elecciones del 2016 y para las siguientes? Simple, la respuesta reside en dos palabras: Comprensión y Esperanza. Somos un electorado muy exigente en lo que respecta a propuestas y a buscar a la persona inmaculada y perfecta para que dirija nuestra sociedad, sin embargo, no damos nada a cambio, ni creamos conciencia electoral respecto a las futuras autoridades que dirigirán el rumbo de todos nosotros, razón por la cual, comprender la situación en la que estamos, nos hará ser más conscientes de la clase política que tenemos, también nos ubicara en que estamos en la condición de exigir, como  lo que podemos esperar.

Por último, si existe una palabra que no se ha mantenido nunca al margen de nuestra realidad, es la esperanza. Quizás lo que representa esta palabra este muy mellado, pero parte de la esperanza que reside en el elector peruano, es el cambio responsable que puede ejercer una gestión de primer nivel. No hay que olvidar, que siempre hay oportunidades, y que en el cambio también residen muchas de ellas.

22 años de Post – Conflicto Armado: ¿Y ahora qué?

Jasmin Puma

Por: Jasmin Puma Carbonell

El 12 de setiembre se recordó, como alguna fecha cívica más del calendario, los 22 años de la captura del líder del Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso (PCP- SL) Abimael Guzmán Reynoso, triste personaje que pasará a la historia no por hechos significativos sino por ser uno de los más grandes criminales del territorio y dirigir uno de los actos más sistemáticos de violación a los Derechos Humanos del país. Frente a todos los hechos recordados, y más de dos décadas de doloroso conflicto, queda plantearse 2 preguntas sensatas: ¿cuáles fueron las causas que produjeron el surgimiento de Sendero?, ¿fue la captura la derrota definitiva de sendero?

Génesis del terror

Cuando se habla de causas-en general- se refiere a las condiciones que propicia un accionar consciente si se habla de un individuo. El Perú de los 80’s  es tan complejo como su dimensión misma, demasiada polarización social como masas disgregadas en todo el territorio caracterizadas por la ausencia del Estado –principalmente- en la zona sur de la sierra peruana.

 No es difícil entender, entonces, que Sendero haya tenido una considerable presencia en estas zonas como en Ayacucho, en base a un discurso progresista y de reivindicación social que incitaba a cualquier accionar inclusive una revolución.

Carlos Iván Degregori lo menciona: “Eran jóvenes política y socialmente “disponibles”, que en los colegios habían sido expuestos al discurso senderista, o por lo menos a lo que Portocarrero y Oliart (1989) denominan “idea crítica del Perú”, cuestionadora del orden de una manera confrontacional pero autoritaria[1].

Estos jóvenes creían en el surgimiento de una sociedad más equitativa y menos desigual. La construcción de la república popular de nueva democracia no podía sino resultar de una violenta guerra revolucionaria conducida por un ejército guerrillero popular. Sus acciones estarían encaminadas a la conquista militar de bases, desde el campo a la ciudad, donde se establecerían “atravesando baños de sangre”, comités populares en el campo y movimientos revolucionarios de defensa del pueblo en las ciudades, a cargo de comisarios como concreciones del nuevo estado.[2]

 No obstante, otras de las causas que se podrían mencionar, y no menos importante, es la débil democracia vivida en esos años sumados con el debilitamiento de los partidos políticos –tanto de izquierda como de derecha- o la nula presencia en el territorio político, con una democracia a medias y con partidos débiles que le hagan un real frente a Sendero. Por ello, fue lógico que las ideas propugnadas por estos últimos hayan calado tanto en sus militantes. Así mismo, Sendero elabora su discurso programático en base a las carencias sociales y políticas de la realidad peruana vivida en esos años, sumados con descontentos sociales y los abismos sociales que cierto sector social se encargó de marcar. Las condiciones estaban dadas, el camino estaba hecho: las sendas de la lucha popular estaban instauradas, todo ya estaba planeado para una revolución.

Captura y derrota: una dicotomía perenne

Cuando Sendero Luminoso inició su lucha popular solo se limitó a ejercerla en zonas alejadas, zonas accidentadas del Perú con el fin de aumentar su militancia y aumentar su ejército popular. Esto originó una oleada de inmigraciones debido al miedo y al asesinato sistemático que se ejercía en aquellas zonas. Los deudos de las familias o las pocas personas que lograron huir de aquella prisión territorial y establecerse en zonas aledañas a su territorio o cualquier otro pero fuera del alcance de Sendero Luminoso.

Pronto el accionar senderista se hizo notar en la capital mediante los coches bombas, los estallidos de corrientes eléctricas pintas subversivas que comunicaban que su accionar estaba en pleno auge. El gobierno del presidente Fujimori se vio en la necesidad de crear un comando de inteligencia que lograra capturar al líder de estas acciones, ya que se sabía de la presencia de Abimael y su cúpula en unos de los distritos más pudientes de la capital. Así se formaron dos grupos  anexos a la Policía con la finalidad de capturar a la cúpula senderista: la Dincote (Dirección Nacional Contra el Terrorismo) y el GEIN (Grupo Especial de Inteligencia).

Tras 29 meses de arduo seguimiento hacia personas allegadas a la casa de Surquillo, lugar donde Abimael demarcaba la línea de accionar de Sendero, se logró capturar al líder senderista mediante la llamada “Operación Victoria”, gracias al trabajo conjunto y valeroso de los agentes  del GEIN y de la DINCOTE, dirigida bajo el general Ketín Vidal. El terrorista más buscado “Abimael Guzmán” se encontraba  en ese momento indefenso, inocuo, confundido, mirada que daba al vacío; era consciente de que su guerra popular había llegado a su fin.El saldo fue lamentable, hubo víctimas de ambos lados tanto de Sendero como del Estado, hecho por lo cual el último es un tema en investigación ya que hubo abuso de autoridad y eliminación de campesinos a manos de militares sin ningún fundamento; estos familiares siguen en su batalla solitaria en busca de justicia y que hasta el día de hoy la siguen buscando.

El informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación estima que la cantidad de víctimas inocentes en este conflicto son de aproximadamente 69,280 personas y que Ayacucho registra el 40% del total de víctimas desaparecidas:la cifra más probable de víctimas fatales de la violencia es de 69,280 personas. Estas cifras superan el número de pérdidas humanas sufridas por el Perú en todas las guerras externas y guerras civiles ocurridas en sus 182 años de vida independiente”.… “en el departamento andino de Ayacucho se concentra más del 40 por ciento de muertos y desaparecidos reportados a la CVR. Al sumar a ello las víctimas consignadas por la CVR en los departamentos de Junín, Huánuco, Huancavelica, Apurímac y San Martín se llega al 85 por ciento de las víctimas registradas[3]”.

 Después de 22 años de dolorosa experiencia, ¿cabe admitir la derrota definitiva de Sendero Luminoso en base a la prisión permanente de su líder? La respuesta es negativa y gran parte de esa culpa la tenemos todos nosotros como sociedad. Nos cuesta mucho plantear el problema de fondo, hablar de la real dimensión de este conflicto y estamos pagando caro- 22 años después- todo esto. Es claro que Sendero Luminoso nunca se disolvió, la cúpula en prisión no asegura una victoria definitiva ya que estos habían formado cuadros políticos desde sus inicios y son -justamente- estos los que hoy en día de circunscriben bajo la fachada de agrupación política llamada Movadef y que reclama reconciliación nacional y el cierre de las heridas.

 La voluntad del Movadef de querer participar en el escenario político no es espontáneo y su discurso de la reconciliación no es novedad; ellos quieren imitar de manera totalmente errada lo ocurrido en países como el Brasil y Uruguay cuyos líderes fueron personajes sumergidos en las guerrillas, terminando estos siendo presidentes de su nación con gran reconocimiento por parte de su sociedad. ¿Por qué esto no puede ocurrir en el Perú?, ¿por qué el Movadef no deslinda de sus principales postulados, no abandona la idea de lucha, no cambia el discurso totalmente radical y finalmente porque no abandona ideas fundamentalistas en su programa político? Nos queda, entonces, que el Estado propicie y cree espacios de discusión y difusión del conflicto vivido, experiencias expuestas, las heridas sanan cuando se analiza su real dimensión; crecer como sociedad, actuar como sociedad, es la finalidad de hoy.

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[1] Degregori, Carlos Iván: “Cosechando tempestades: la derrota de Sendero Luminoso en Ayacucho”. IEP-1998

[2] Bonilla, Heraclio: “Sendero Luminoso en la encrucijada política del Perú”. Revista Nómadas.

[3] Conclusiones generales del informe de la CVR: http://www.cverdad.org.pe/index.php

¿Y qué dicen los candidatos sobre la basura?

Liz Vila

Por: Liz Vila

A menos de una semana para las Elecciones Regionales y Municipales 2014, el ambiente electoral ha ido acentuándose y las propuestas de gobierno siguen apareciendo en los diferentes medios de comunicación. Así, los candidatos, en su mayoría, presentan en sus planes acciones respecto a los siguientes temas: seguridad ciudadana, transporte, construcción de obras, promoción de áreas verdes y comercio informal.

No obstante, existe un tema sobre el que no se ha discutido a mayor profundidad a pesar de su gran importancia: la gestión de los residuos sólidos a nivel local. Es preciso indicar que, de acuerdo a una encuesta en Radio Programas, el 83% de la población peruana considera que la basura en las calles es el principal problema ambiental que nos aqueja[1].

Pero ¿de qué manera se trata la basura en nuestras ciudades? Sobre este punto, conviene diferenciar a los rellenos sanitarios (infraestructuras para la disposición final de residuos sólidos) de los llamados “botaderos de basura” que son espacios donde se disponen residuos sólidos sin autorización sanitaria, lo cual contraviene a disposiciones legales en  materia ambiente, poniendo así en riesgo el bienestar general[2]. Así, estos espacios clandestinos afectan la salud, el medio ambiente, el derecho de las personas a gozar de un ambiente adecuado y equilibrado, entre otros.

Pese a ello, uno de los grandes problemas que continúan afectándonos es la falta de existencia de rellenos sanitarios, lo señalado se aúna a las cifras alarmantes. En Lima se producen aproximadamente 7,000 toneladas de residuos sólidos al día, de las cuales únicamente el 88% es dirigido a los rellenos sanitarios autorizados, los que aún son muy pocos en comparación con la gran demanda que se requiere y, el resto de basura es quemada (contaminando el ambiente) o es llevada a los botaderos de basura[3].

Por lo antes mencionado, conviene preguntarnos ¿cómo el Estado podría intervenir al respecto? El problema del ambiente es un tema transversal, es decir, involucra distintas entidades estatales, tales como el Ministerio de Salud, el Consejo Nacional del Ambiente,  el Ministerio del Ambiente, entre  otras[4]. En el caso específico de la Municipalidad Metropolitana de Lima, ésta tiene como función: “Organizar el Sistema Metropolitano de Tratamiento y Eliminación de Residuos Sólidos, limpieza pública y actividades conexas, firmar contratos de concesión de servicios, así como controlar su eficaz funcionamiento;(…)[5]”, lo cual se alinea con su responsabilidad en el manejo de residuos sólidos y erradicación de botaderos de basura, conforme lo establece la Ley General de Residuos Sólidos.[6]

Al respecto, uno de los principales avances es la Ordenanza N° 1778, aprobada por la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML), en marzo de este año, que establece la Gestión Metropolitana de residuos sólidos municipales; sin embargo, los esfuerzos deben seguir dándose a fin de fortalecer la institucionalidad en materia de residuos sólidos.

Ahora bien, volviendo a la campaña electoral de los 13 candidatos a la alcaldía de Lima, debe resaltarse que la mitad de éstos no incluye el tema del manejo de los residuos sólidos en sus propuestas, lo cual es bastante preocupante. El resto de candidatos establece pautas generales y son muy pocos los que desarrollan la manera en la que combatirán este grave problema.

Esto debe llevar a reflexionar al elector. Es decir, si bien existen problemas de mayor envergadura, como el de transporte y seguridad, no deben pasar por inadvertidos temas que también deben ser puestos en la agenda pública, sobre todo, porque afectan la salud pública. Por ello, es urgente que toda medida que se adopte tenga en consideración la urgente erradicación de botaderos de basura, el gran déficit que existe entre la cantidad de rellenos sanitarios y la basura que emitimos, y toda normativa que se apruebe en el futuro debe tomar en cuenta el esfuerzo inicial que se ha dado con la mencionada Ordenanza N° 1778 de la MML.

Finalmente, debe recordarse que la responsabilidad ante este tema es compartida, tanto por el Estado como por los ciudadanos, los cuales debemos seguir propiciando espacios de diálogo, programas de reciclaje, entre otros, a través de los cuales se contribuya a la disminución de la contaminación ambiental, pero sobre todo, debemos cumplir a cabalidad con informarnos revisando los planes de Gobierno de los candidatos locales y analizar realmente qué propuestas son incluidas y cuáles no, pues la decisión de qué autoridad asuma los cargos para este 05 de octubre únicamente depende de nosotros.

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[1]RPP Noticias. Integración: Para el 83% la basura es el principal problema ambiental”. [En línea]<http://www.rpp.com.pe/2014-09-08-integracion-para-el-83-la-basura-es-el-principal-problema-ambiental-noticia_723410.html> [Consulta: 10 de setiembre de 2014].

[2] Ministerio del Ambiente. Disposición Final Segura de Residuos Sólidos Municipales. [En línea] <https://www.mef.gob.pe/contenidos/presu_publ/capacita/PI2013_MINAM_DGCA_TipoC.pdf> [Consulta: 14 de setiembre de 2014].

[3] Diario El Comercio. “Una capital en crisis por falta de gestión medioambiental“.[En línea] <http://elcomercio.pe/lima/ciudad/capital-crisis-falta-gestion-medioambiental-noticia-1753625> [Consulta: 12 de setiembre de 2014].

[4] Véase más en: Decreto Supremo N° 057-2004-PCM, Aprueban Reglamento de la Ley N° 27314, Ley General de Residuos Sólidos (Artículo 4°).

[5] Véase más en: Ley Nº 27972, Ley Orgánica de Municipalidades (Artículo161°, numeral 6.2).

[6]Véase más en: Ley N° 27314, Ley General de Residuos Sólidos (Artículo 10°).

Detrás del “roba, pero hace”

Augusto Balbi

Por: Augusto Balbi Soto

Recordé en estos días de tanta parafernalia por el último Informe de Opinión Pública Electoral[1] de Datum una frase que es tan conocida como cierta: “El Perú es todo menos aburrido”. Según el último informe de Datum no solo tenemos virtualmente ya al próximo Alcalde de Lima, el señor Luis Castañeda, inamovible del primer lugar con un 57% de intención de voto, sino que además el 49% de los limeños cree que de llegar al sillón municipal Castañeda robará, pero hará más obras.

Esta última afirmación nos hizo empezar la semana pensando en ¿Cómo era posible que el 49% de los limeños vote por un candidato que roba, pero hace? ¿A qué punto hemos llegado de tolerar y aceptar los niveles de corrupción? Quien intentó dar respuesta a estas preguntas fue el economista y director de Semana Económica, Gonzalo Zegarra la semana pasada precisamente en Semana Económica. En su artículo[2] publicado el día 16 de Setiembre Zegarra intenta responder la pregunta de ¿Por qué los peruanos toleramos tanto la corrupción?

Pues bien Zegarra sostiene que en un país donde la mitad de la población no tributa (entre 50% y 70% según lo que estima él) no debería sorprendernos que la corrupción sea aceptada en el sistema político, por ello la solución para este problema sería combatir los altos niveles de informalidad. Es decir, si la corrupción consiste en el robo al Estado y solo entre un 50% o 30% tributa, el robo es a unos pocos y no a la mayoría lo que hace que la corrupción sea más tolerable. Entonces el remedio para la enfermedad es reducir la informalidad, lo que para Zegarra significa reducir el burocratismo, la intervención del Estado.

Lo dicho por Zegarra la semana pasada y los resultados de la última encuesta en Lima hecha por Datum me hicieron reflexionar dos cosas: primero si ¿realmente los peruanos toleramos la corrupción? y segundo, de ser así ¿Qué factores determinan ese comportamiento?

Pues bien quiero empezar aclarando algunas cosas que debido a los grandes opinólogos que tenemos se está tergiversando. ¿Es real la afirmación de que el 49% de los limeños votaría por un candidato que “roba, pero hace”? La respuesta es NO. La pregunta de dónde se desliza este erróneo dato iba referida a la asociación de atributos de gestión con los candidatos, es decir la pregunta que realizó la encuestadora no fue ¿votaría usted por un candidato que “roba, pero hace”? sino ¿Quién cree usted que robará, pero hará más obra de llegar a ser Alcalde de Lima? De aquí quien lideraba la tabla, y no podía ser de otra manera, era el señor Luis Castañeda con el 49% seguido de Villarán con un 5%. Entonces la afirmación correcta no es que el 49% de los limeños toleramos la corrupción o en su defecto votaríamos por alguien que “robe, pero haga” sino que abrumadoramente pensamos que el virtual acalde de Lima robará, pero hará más obras durante su gestión en comparación a los otros candidatos.

Entonces ¿eso quiere decir que en el Perú no toleramos la corrupción? La respuesta lamentablemente también es NO. Para que prácticamente la mitad de la población crea que Castañeda robará, pero hará más obras y sin embargo no solo lidere la intención de voto con el 57% sino que además su candidatura solo tenga un rechazo de 10%, es decir solo el 10% de los limeños no votaría nunca por él, definitivamente tenemos una conducta displicente hacia la corrupción. Pero ¿es en realidad hacia la corrupción? Y la respuesta vuelve a ser NO, existe una conducta displicente en general hacia la política. Según el Perfil del Elector Peruano[3] el 39% presenta muy poco interés en la política y el 32% nada de interés, primer punto que creo debemos tomar en cuenta pues si algo poco o nada me interesa ¿Qué tanto interés puedo tener en que esto se haga bien?

Planteada esta primera parte ahora debo decir que me encuentro parcialmente de acuerdo con Zegarra, si bien tener grandes grupos de la sociedad en la informalidad fomenta o fortalece una cultura de aceptación a la corrupción no considero que sea ese un factor determinante que pueda explicar nuestra actitud displicente y conformista, no creo que combatir la informalidad, y no digo que no haya que hacerlo, reduzca nuestra percepción de que no importa si un funcionario roba mientras haga.

En el Perú los últimos 30 años han sido realmente estresantes y han mermado la autoestima del ciudadano de a pie. Hagamos un pequeño y fugaz recuento para no deprimirnos, en los últimos 30 años hemos pasado por la hiperinflación, el terrorismo, el gobierno de Fujimori y sus altísimos niveles de corrupción, una transición a la democracia bastante rápida, un ex presidente procesado y encarcelado hasta llegar a la actualidad con congresistas cuestionados por supuestos nexos con el narcotráfico. Luego de este rápido recuento, sin profundizaciones, ¿Alguien tiene dudas de que en el Perú se vea lo público con pesimismo? Así es, todos estos hechos le han proporcionado al Perú que sus ciudadanos vean los temas públicos no solo con incredulidad sino con pesimismo, llevándonos a pensar que bueno más o menos todo sigue igual y no hay atisbos de que vaya a cambiar por lo tanto mejor ni pensar en la política, y me preocupo de los asuntos en los cuales si puedo influir, es decir mi empleo, mi estudio, mi diversión, etc.

Pero quiero detenerme un momento en el gobierno de Alberto Fujimori, no solo por sus altísimos niveles de corrupción, sino por dos cosas que creo han marcado toda la era post Fujimori. La primera es el populismo que aplicó el gobierno durante esta época, los discursos populistas usualmente buscan desacreditar las instituciones políticas sosteniendo que son ineficientes o incapaces para solucionar las demandas del “pueblo” y por lo tanto pondera por encima de los procedimientos normales de las instituciones el cumplimiento de sus objetivos sin importar la visión cortoplacista con la que se opere. Lo que dejó este populismo de Fujimori fue precisamente ese descrédito de las instituciones políticas, de nuestras instituciones políticas. Lo segundo es el proceso de institucionalización de la corrupción que se gestó durante sus dos gobiernos. No voy a decir que Fujimori inventó la corrupción en el Estado, pero si la hizo parte de la práctica estatal, es decir, incentivó la corrupción como pauta para el ejercicio de la función pública. En sencillo, si eres parte de la administración del Estado y no robas simplemente no encajas.

El gran legado de Fujimori al Perú fueron el descrédito de las instituciones políticas y la institucionalización de la corrupción. Ahora estas dos cosas originan lo que sí considero son los factores que determinan una cultura política que tenga cierta tolerancia a la corrupción. Así es, el legado de Fujimori genera tres factores: el primero es un desprestigio inmenso de la función pública, ¿Cuántos no hemos pensado que la función pública está llena de ladrones? Ladrones de cuello y corbata. El segundo factor es el sentimiento de impunidad con el que todos nos quedamos luego de una denuncia por corrupción, y ejemplo de eso tenemos varios; y el tercer factor es un Estado incapaz de interactuar con la sociedad civil, lo que refuerza la idea de una administración pública ineficiente.

Veamos, ¿una función pública desprestigiada podrá generar la credibilidad suficiente para que los ciudadanos podamos levantar nuestra voz ante un hecho de corrupción? Si nuestras instituciones políticas se encuentran en total descrédito da igual tener a una persona intachable o un ladronzuelo en el cargo que sea. Y peor aún ¿valdrá la pena alzar la voz de protesta si las denuncias serán archivadas? ¿Para qué gastar tiempo y dinero si al que roba en el Estado no le sucede nada?

Sin embargo este tema es un círculo vicioso, pues la percepción de corrupción contribuye a que los ciudadanos tengamos una valoración negativa del gobierno y por ende de las instituciones que regulan la actividad política y social. Esta valoración negativa del sistema político también afecta a los partidos políticos que sostienen dicho sistema y desde luego a la democracia, pues no logra satisfacer a los ciudadanos ni ejercer una lucha férrea contra la corrupción.

Lo qué habría que entender, y va como consejo para el señor Gonzalo Zegarra, es qué los fenómenos políticos son circulares y no tan lineales.

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[1] http://www.datum.com.pe/pdf/ENCSIM02.pdf

[2] http://semanaeconomica.com/article/economia/144060-roba-pero-hace-obra-por-que-los-peruanos-toleramos-la-corrupcion/

[3] http://portal.andina.com.pe/EDPEspeciales/2011/perfil_elector_JNE.pdf

No solo una buena campaña salvará a Enrique Cornejo

Andrea Silva

Por: Andrea Silva 

Estos últimos días leí la columna1 del periodista Renato Cisneros en el diario La República acerca de cuál iba a ser el candidato por el que votaría para ocupar el sillón municipal de Lima Metropolitana 2015-2018. Lo que me pareció interesante de este pequeño artículo fue la forma en cómo presentó el hecho de que votaría por Enrique Cornejo: “Nunca pensé que, sobrio y despejado, diría esto: voy a votar por un aprista”. Luego de leer esta introducción a su reducido artículo me  puse a pensar si realmente postular por el APRA le estaría costando a Cornejo los votos que necesita para ser alcalde de Lima, y obviamente, luego de no mucha reflexión respondí de una manera afirmativa a esta pregunta: A Enrique Cornejo sí le está costando votos el presentarse por el APRA.

Sé que muchos dirán que a pesar de que Cornejo perteneciera a otro partido igualmente no podría ganarle a Castañeda (que tiene una intención de voto de 50% aproximadamente), y que sería indiferente si Cornejo participaría con el APRA o no, debido a que los resultados de estas elecciones ya están dadas desde que se supo que Luis Castañeda postularía a la alcaldía. Sin embargo, puedo decir que debido a la manera en la que viene ejecutando Cornejo su campaña, posiblemente si le hubiera podido dar batalla a Castañeda si perteneciera a otro partido. Pero como no existen los “hubiera”, hay que hablar de lo que está pasando con Enrique Cornejo ahora. Él está sufriendo en carne propia el desprestigio de los partidos políticos tradicionales: en las encuestas ve reflejado como su 3% no aumenta a menos veinte días para las elecciones municipales y regionales; y sobre todo, está viendo cómo Lima está perdiendo la gran oportunidad de tener un alcalde capaz y preparado para gestionar la ciudad por la falta de confianza en la que están sumergidos los grandes partidos políticos.

¿Entonces qué se debe hacer para que este tipo de eventos se eviten, y realmente un gran candidato no se vaya por la borda si se presenta por un partido tradicional? Bueno, la respuesta es sencilla y ya la presentó el JNE (Jurado Nacional de Elecciones), la ONPE (Oficina Nacional de Procesos Electorales) y RENIEC (Registro Nacional de Identificación y Estado Civil)  el año pasado a la comisión de constitución del Congreso: La Reforma Electoral y Política. Dentro de esta reforma, se contemplan diversos asuntos, como por ejemplo, la unión de las doce leyes electorales en un solo código electoral, así como la modificación del proceso de revocatoria en la Constitución Política del Perú, y también el famoso “financiamiento a los partidos políticos”.

Con el financiamiento estatal de los partidos políticos, se busca que estos puedan institucionalizarse y fortalecer su participación en la vida política del Perú. Sin embargo, para lograr el financiamiento “pleno”, esta reforma busca que los partidos sean financiados sin que estén atados a la condición de si el presupuesto nacional alcanza o no para hacerlo, ya que con esta condición nunca han sido y van a ser financiados; por ejemplo, ya ha pasado un gobierno (el de Alan García) y otro que está en curso (el de Ollanta Humala), en el que hasta el momento no se los ha financiado a pesar de estar la norma en vigencia.

Pero realmente por qué es importante el financiamiento estatal a los partidos políticos: Es esencial; primero, para que haya más transparencia en los partidos, ya que al recibir dinero del Estado, van a ser fiscalizados por este; y por tanto, al no depender de dinero adicional van a ser menos propensos a los intereses particulares que los financian en las campañas. Segundo, los partidos van a ser más cohesionados debido a que ahora el dinero que ingresa a los partidos irá directamente a ellos, y ya no va a pertenecer a los candidatos; de esta manera, en lugar de competir entre compañeros del mismo partido se va a buscar crear una idea de comunidad en el partido.

Tercero, parte de este financiamiento estatal va a obligar a los partidos a que cumplan con las elecciones democráticas internas o elecciones primarias; de esta forma, el candidato del partido va a ser aquel que sea elegido por la mayoría del partido y no va a ser el que tenga más dinero para financiar su campaña. Cuarto y último, con el dinero estatal los partidos podrían organizarse de una mejor manera, es decir, tendrían una base administrativa y logística que los ayudaría a mantener un local central y varios locales al interior del país, y así, al tener asegurado los locales, realizar cualquier actividad para organizar a los militantes y realizar eventos para la comunidad. Después de todo, el financiamiento a los partidos es una manera de formalizarlos, y obligarlos a que trabajen por la democracia en el país.

Por último, puedo decir que si los partidos políticos estuvieran institucionalizados; además, si fueran transparentes, y tuvieran bases a nivel local y provincial para que puedan difundir sus ideas y propuestas más fácilmente, más gente se atrevería a votar por sus candidatos; y esta vez, como está sucediendo en Lima, candidatos como Enrique Cornejo y sus propuestas tuvieran la posibilidad de llegar a la gente con mucho mayor facilidad, ya que el internet y las redes sociales en Perú no bastan. No sé qué espera el congreso para debatir este proyecto de ley en el pleno que ya ha sido aprobado por la comisión de constitución el año pasado. Esperemos que sea pronto.

*Como cherry, y debido a que estamos en periodo electoral y he visto que muchos señores periodistas y columnistas hacen pública su opción política, me he visto en la obligación de hacerlo: votaré por Enrique Cornejo a pesar de que sea aprista, porque su plan de gobierno2 es el mejor para Lima; y también, porque no creo que se necesita robar para hacer obras, y sobre todo porque LA MORALIDAD NO SE SACRIFICA POR LA EFICACIA. Así que a chequear aunque sea los planes de gobierno resumidos en entrevistas amigos que leen ¡Tintero

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1 http://www.larepublica.pe/columnistas/que-sabe-nadie/la-soledad-de-cornejo-11-09-2014

2 http://200.48.102.67/pecaoe/05PLANES/2014/f8587972502829497639.pdf

 

Estrategias políticas: Entre mudos solidarios, tías regias, salvadores distritales y el bigote estrella(do)

Gabriel Tristán

Por: Gabriel Tristán

Las elecciones están a tres semanas de realizarse y el panorama político está comenzando a visibilizar ciertas tendencias en las encuestas y en el accionar de los candidatos al sillón municipal. Las brechas insalvables que mantenía Castañeda sobre Villarán y Heresi han venido disminuyendo, aunque continúan siendo considerables. En esta tríada que se observaba en un principio, ahora puede visibilizarse la presencia de Enrique Cornejo, quien con un ínfimo apoyo del partido de Haya de la Torre, está haciéndose un pequeño espacio en las encuestas y en la intención de voto. Pero vamos uno por uno: ¿Qué han ido haciendo en estas semanas y cuales vienen a ser las estrategias que desarrollarán hasta el final de la elección? Vamos viendo.

La palabra del mudo: el cambio de estrategia de Castañeda

Hasta hace 2 semanas, las apariciones de Luis Castañeda en los medios de comunicación eran nulas. La campaña, según él, se realizaba con el pueblo y sin ningún tipo de prensa. Se pueden ensayar distintas explicaciones, pero la más clara a la luz de este análisis vendría a ser la experiencia aprendida en las elecciones presidenciales pasadas. Estando puntero a meses de la elección, su popularidad se vino abajo como una torre de naipes y no logro ni la tercera parte de los votos que tuvo en un principio. La sobreexposición que vivió en ese largo periodo generó que la gente comenzara a ver las fallas de su candidatura y sus votos cambiaron de dueño, repartidos entre Toledo y PPK.

Para suerte de Castañeda, quien demostró que no tiene dotes de orador, la actual campaña al sillón municipal empezó tarde. El mundial de futbol retrasó el interés de los limeños por la campaña política y permitió al candidato solidario guardarse hasta finales de agosto. Obviamente, ante la caída de casi una decena de intención de voto en las encuestas, ha comenzado a salir a los medios para visibilizar su presencia en estas elecciones. Su gran interés en volver al ruedo público está acompañado del poco tiempo que queda en miras al 5 de octubre.

La reforma de Villarán: Un cambio de imagen, pero no en las encuestas

Susana Villarán ha llegado a su tope en las elecciones. A pesar de haber buscado por todos los medios sacar a flote su candidatura, su popularidad no ha subido lo que cualquier partidario del actual burgomaestre hubiera deseado. El corredor azul, que era su as bajo la manga, no ha logrado caer bien a la población a pesar de la gratuidad de su servicio. Lamentablemente, la pobre implementación de tanta ansiada reforma del transporte ha generado varias posiciones que no la han beneficiado en las encuestas ni la percepción generalizada por parte de los votantes.

A diferencia de la campaña que realizó para salvarse de la revocatoria, los spots publicitarios para esta campaña política no han logrado calar en la buena gracia del elector. La seriedad, el ambiente poco inclusivo y la rigidez de sus palabras han ocasionado que la opinión publica resalte la imagen de “pituca” y con poca llegada a los sectores más populares.

El “Pisko” de las elecciones: El baile Salvador de las encuestas

Salvador Heresi ha logrado visibilizarse en la mente del electorado limeño. Su video publicitario que se ha visto inspirado en el del cantautor “pisko” ha generado bastante simpatía (y algunas críticas por su “talento” para el baile) en las personas. Salvador está comenzando a repuntar en las encuestas y esto es gracias a los descensos de Villarán y Castañeda. Los medios también han contribuido en posicionarlo como un candidato joven y exitoso, además que su gusto por la música lo acercan a varios sectores de la población.

Al representar una tercera opción en la dualidad que se había formado en un principio, Salvador rescata un sector de la población que no votaría nunca ni por el escándalo de Comunicore ni por la ineficiencia de la reforma del transporte. A pesar de tener algunos encuentros por el tema de la costa verde y ciertas irregularidades en la municipalidad de San miguel, Heresi sigue manteniendo una imagen fresca, aunque tenga que mejorar muchas cosas para aspirar a ganarle a Castañeda (entre ellas su ritmo).

Las desventuras del tío Bigote: La caída de la estrella y el surgimiento de Cornejo

Enrique Cornejo ha pasado de “otros”, a llegar a poco más de 5%. Esto no se debe al deliberado apoyo de Alan García y la cúpula aprista (cosa que no tiene), sino a concienzudas y bien pensadas apariciones en los medios de comunicación. Aunque para muchos pareciera que Cornejo estuviera solo en estas elecciones, lo que mantiene correctamente a su lado es el sentido común y la cordura a la hora de proponer un plan de reestructuración para Lima.

Podríamos mencionar que su desligamiento parcial del APRA ha generado que cierto sector de la población guarde cierta simpatía con Cornejo. Su apariencia afable y su relativo éxito en su gestión como ministro de transportes y comunicaciones lo catapultan como la opción más completa en esta selva de candidatos.

La interculturalidad y las políticas públicas: Un ejemplo de avance lento

MERYBET

Por: Merybet Morales

Leyendo las noticias el día de ayer por la noche me encontré con una triste noticia. Se informaba del asesinato de cuatro nativos asháninkas a manos de madereros ilegales. Inmediatamente, los políticos no hacían esperar sus declaraciones condenando este execrable acto por parte, según los medios, de mafias que tienen intereses económicos en temas de tala ilegal.

“Nos avergüenza como sociedad” -decía el presidente en horas de la mañana; de otro lado, las asociaciones indígenas reiteraban un constante pedido al Estado Peruano “hacer valer el derecho de los nativos”. Bajo ese marco, se me abrió una interrogante: ¿hemos avanzado realmente?

En América Latina, la mayoría de países, ha tendido a realizar avances en acciones en pro las poblaciones indígenas como un modo de intentar adaptarse a su realidad de diversidad cultural que se ve expresada por la existencia de diversas comunidades nativas, indígenas y campesinas incluyendo las demandas de dicha población a las agendas políticas latinoamericanas revolucionando conceptos como “ciudadanía” y “estado”[1].

En ese sentido, las agendas políticas de los países han intentado responder a dichas demandas por inclusión y acceso hasta las de reconocimiento de derechos de autonomía. Entre las medidas más destacadas se encuentra la existencia de Estados Plurinacionales en Bolivia, y Ecuador, lo cual significa que se basan en una política de reconocimiento y construcción de un modelo de democracia no del carácter asimilacionista[2], sino que permita el reconocimiento de prácticas en la toma de decisiones colectivas que se apoyen en el diálogo y el consenso reconociendo así que las organizaciones indígenas cuentan con derecho a la libre determinación y al autogobierno este carácter plurinacional se encuentra respaldado mediante su Constitución.

Por otro lado, los demás países incluido el Perú, han avanzado a través de la implementación de la Consulta Previa  y la Ley de cuotas. La primera, establecida mediante el Convenio 169 de la OIT supone una visión distinta en las relaciones entre las comunidades y proyectos mineros estableciendo modelos de consulta para la toma de decisiones considerando así que dichas comunidades tienen derechos a sus territorios y recursos que han poseído, así como a que se respeten sus costumbres, tradiciones y cultura para poner en marcha los proyectos mineros o petroleros los cuales tomaran a través de dichos procesos de consulta compromisos de respeto a las minorías y de carácter ambiental[3]

No obstante, si bien en el carácter de la consulta previa parece tener incidencia positiva entorno del desarrollo de políticas pro poblaciones indígenas, esto no ha motivado avances entorno a su implementación se ha visto limitada por diversos factores. Uno de ellos es la necesidad de la existencia de una alianza de los actores que participan en dicho proceso: las empresas, las comunidades y el Estado.

Por otro lado, la inclusión de un sistema de cuotas para la participación electoral de la población indígena no ha logrado generar mayor equidad y participación de la población indígena dado que comparte algunos problemas identificados para la aplicación de la consulta previa.

Pero ¿por qué no son aún eficientes estas medidas a pesar de que ya se cuenta con agencias estatales sobre las cuales recae el diseño, ejecución y/o coordinación de políticas sectoriales en materia de poblaciones indígenas? Uno de los limitantes es que se depende de una demanda interna activa para que el Estado genere avances; segundo, la presencia de la cooperación internacional es fundamental en todos los procesos; tercero, no se ha logrado mapear ni a las poblaciones indígenas ni sus necesidades reales; cuarto, los conflictos de interés no logran una articulación de posiciones que generen acción política.

Así, el Estado como garante del proceso de implementación de medidas en pro de la población indígena no ha logrado generar medidas por falta de una articulación de elementos de tipos técnicos y lo político. Lo técnico, porque requiere prácticas y herramientas basadas en conocimiento de poblaciones indígenas y lo político, porque también surgen conflictos de intereses, cuya resolución requiere articular posiciones a través de la acción política lo cual complejiza sus avances.

En ese sentido, resulta importante continuar con el proceso de conocer las problemáticas y limitantes para avanzar a paso firme en la promulgación de propuestas que como las mencionadas permitan a pocos de generar respuestas más idóneas y con reales resultados.

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[1] Benavides (2010)

[2] Asimilacionista: Proceso por el que los diferentes grupos étnicos y culturales son absorbidos con la intención de hacerlos iguales al resto de la sociedad que se supone que es homogénea. Esta postura parte del supuesto de que la cultura receptora y dominante es superior a las demás y, por lo tanto, es la única que debe sobrevivir en la confrontación.(Parekh,1995)

[3] (Aranibar, 2011).