Archivos Mensuales: diciembre 2014

Lío de Cevicheria

Piero Miranda

Por: Piero Miranda 

Hace algunos días, el sótano de una cebicheria en el centro de Lima, dejo de ser una exposición artística de obras de dirigentes presos de Sendero Luminoso, y paso a convertirse en un ring de pelea. Sin embargo, la confrontación, fiel al estilo de bronca de cevicheria, no vino de dos completos extraños, sino del ya polémico Ministro del Interior Daniel Urresti y de Manuel Fajardo, dirigente del Movadef y abogado de Abimael Guzmán.

El  intercambio de palabras, calificativos y gestos desesperados, quizás embriagados por la cercanía de las cámaras, termino en una caótica  confrontación  de algunos minutos, criticadas por algunos y aplaudida por otros. Sin embargo ¿Que podemos ver fuera de todo este show mediático y declaraciones desafortunadas de ambas partes?

Por un lado, están los que aplauden las declaraciones del ministro Urresti y señalan que era necesaria una confrontación directa de un representante del Gobierno, en este caso del Ministro, contra las filas de Sendero, para justamente hacer prevalecer el papel del Estado y dejar un mensaje claro, que era que no se iba a permitir cualquier acto de apología al terrorismo y que se iba a continuar con la mano dura.

Por otro lado, los que criticaron fuertemente la salida del ministro Urresti, sostienen que su afán de protagonismo hizo que aproveche esta oportunidad para confrontar a un personaje relacionado con la cúpula de Sendero como Manuel Fajardo, y dar la imagen de que siempre va al ruedo sin temor respecto a quien tenga al frente. Sin embargo, lo que más se critica es este confrontamiento, sin argumentos sólidos y basado solamente en la  efervescencia del Ministro, lo que deja finalmente como un revoltoso a Urresti y a Manuel Fajardo y a lo que él representa, en una posición de víctima.

El hecho de que el Ministro Urresti haya salido a confrontar directamente a Manuel Fajardo no es una acción loable ni tampoco catastrófica, pero tenemos que considerar que justamente estos comportamientos más emotivos que racionales, son los que nos ha dejado una etapa que la mayoría da como concluida, que es la del Conflicto Armado Interno, y que con estos encontrones, se avivan los sentimientos que aún revive esta etapa de la historia de nuestro país.

Lo que hay que considerar es que efectivamente, no hace falta una confrontación,  venga de quien venga, con argumentos poco sólidos, pues de esa forma no se avanza en resolver aun la controversia que genera todo lo relativo con Sendero Luminoso, sino que se tiene que buscar espacios de debate, en los que si se podría presentar razones contundentes para censurar a Sendero Luminoso frente a la opinión pública , cuestión que no se logra con medias tintas ni con apasionamientos, que al final no resuelven nada y no hacen más que poner el dedo sobre una llaga que ya tiene más de 20 años.

Por último, es de amplio conocimiento que Sendero Luminoso siempre vende portadas  y es noticia, llevando a acaloradas discusiciones entre líderes de opinión y personajes del Gobierno, que lejos de sellar inteligentemente una época de violencia y enfrentamiento, siguen alimentando los imaginarios y creando más y más desconocimiento frente a una etapa que no nos debe atemorizar debatir y confrontar. Que no nos sorprenda si Urresti sale nuevamente a retar a otro líder Senderista, o si se sigue hablando de que Sendero se sigue reestructurando en las universidades  y/o que las muertes del VRAEM son solo casos aislados.  Estamos avisados.

China, primera economía mundial: Algunas consideraciones

d

Por: Anthony Medina

China acaba de ser reconocida como primera potencia económica mundial en un reciente informe del FMI, basándose en su gross economic output en términos REALES de bienes y servicios, siendo de US$ 17,6 trillones frente a US$ 17,4 trillones de los EE.UU (power purchase parity / PPP). Es por ello que los analistas económicos y políticos ya empiezan a evaluar las consecuencias geopolíticas que la supremacía económica china traerá, así como sus consecuencias para el orden internacional. De igual manera, los teóricos de las Relaciones Internacionales vuelven a los trabajos de A. F. K. Organski sobre la Teoría de la Transición del Poder (años 50´s y 60´s).

Para evaluar este hecho propongo algunas consideraciones al respecto:

1). Lo único que se está contabilizando aquí son cifras económicas macro, no dice nada sobre la distribución del PBI Per Cápita chino que es incluso más bajo que el peruano (US$ 9,123 frente al nuestro, de US$ 11,000), ni de su aún bajo nivel de calidad de vida (también están más abajo que nosotros en el Índice de Desarrollo Humano, que es la única cifra que de verdad importa). Fuera de Hong Kong, Shanghai y algunas otras ciudades más, el resto del país sigue “business as usual”.

2). Fuera de sus tradiciones milenarias y su historia, China no ejerce mayor atractivo cultural como estilo de vida alternativo al consumismo capitalista Made in USA (basta mencionar sus problemas de explotación infantil, trabajo esclavo e inexistencia de vida política legal fuera del Partido Comunista). En pocas palabras, aún una buena parte del mundo quiere vivir como gringo, mientras que casi nadie fuera de China quiere vivir como chino.

3). China tiene relaciones vecinales complicadas, varias de ellas involucran desde el reconocimiento de fronteras marítimas (Islas Spratly con Vietnam, Senkaku/Diaoyu con Japón, explotación económica del Mar del Sur de China con Indonesia), el estatus irresuelto de Taiwán, y una asolapada carrera armamentista con la India (teniendo a Pakistán como estado proxy). Estados Unidos neutralizó a sus dos únicos potenciales enemigos continentales en el siglo XIX (asegurando de paso su hegemonía absoluta en el Hemisferio Occidental).

4). Los BRICS como bloque avanzan aún a paso lento, y su principal problema son las ambiguas relaciones de cooperación y conflicto que China mantiene con la India. En sus relaciones con Rusia, la situación sí es favorable debido a la crisis en Ucrania (una crisis absurda e innecesaria generada por ciertos halcones necios en Washington y Bruselas) y a la necesidad rusa de diversificar su comercio exterior y exportaciones de hidrocarburos; sin embargo, esta es una situación a la que Rusia ha sido empujada y obligada. Mucho menos es la norma entre el resto de países BRICS.

5). El poder militar chino sigue siendo una quinta parte del estadounidense (que por cierto, sigue equivaliendo a la mitad de todo el gasto militar mundial), y sus prioridades están orientadas a mantener el equilibrio regional en Asia Oriental, a diferencia de los Estados Unidos, que son la única potencia realmente global que hay en el mundo, con todo lo que ello implica.

6). Lo más importante: Más que en un mundo de Post-Guerra Fría, seguimos viviendo en un mundo post-1945; un mundo formado bajo principios, normas jurídicas, organismos internacionales y reglas de juego de clara inspiración estadounidense. A pesar de todas sus contradicciones y problemas inherentes, este sistema supo responder a tanto al desafío geopolítico que en su momento representó la Unión Soviética sin llegar a una III Guerra Mundial, a la vez que logró capear las diversas crisis financieras sucedidas en los últimos 20 años sin llegar a un descalabro económico global (en palabras de Daniel Drezner, “el sistema funcionó”). Hasta el momento, a pesar de algunas propuestas controversiales realizadas por China en los últimos meses (como la creación de organismos alternativos al FMI y al Banco Mundial para financiar proyectos en Asia Oriental, así como acuerdos de integración económica alternativos a los propuestos por EE.UU., como el TPP); su pragmática Política Exterior siempre ha evitado confrontar de manera directa a los Estados Unidos, con quien comparte la relación económica bilateral más importante del planeta.

Por todas estas razones, es bastante remota la perspectiva de un Nuevo Orden Internacional basado sólo en el poder económico de China; más aún cuando ni siquiera tenemos la certeza de que estén interesados en asumir las responsabilidades globales derivadas de un proyecto como ese.