Crónicas de una escisión anunciada

Augusto Balbi

Por: Augusto Balbi

Terminadas ya las Elecciones Regionales y Municipales 2014 y teniendo como próximo alcalde de Lima a la personificación por excelencia del “roba, pero hace” y sorprendidos todos por el segundo lugar en Lima que arremetió las dos últimas semanas, hay que preguntarnos ¿Qué nos dejó este proceso electoral?

Pero tratemos de responder esta pregunta saliendo un poco de Lima. Y en realidad en Lima no hay mucho que decir, Castañeda arrasó aún a pesar de haber caído en su intención de voto y Cornejo dio el batacazo al desplazar a Susana “chalinita verde” Villarán y, Heresi con su gran aptitud para el baile. Luego de esa sorpresa se puso interesante con la final de fotografía que teníamos en San Isidro entre la nueva “tía regía” Madeleine y Velarde, fuera de eso no hubo más. A excepción de las regiones donde sí que tenemos mucho que decir.

Bien, volviendo a la pregunta no hubo un gran ganador, en general los triunfos fueron dispersos entre el mar de agrupaciones políticas que se presentaron, sin embargo si hubo un gran perdedor: los partidos políticos nacionales.

Lo que dejó el 5 de octubre fue una brecha mucho más grande entre la representación nacional (partidos) y la subnacional (movimientos regionales). Digo esto en base al panorama electoral regional, ¿Cuántos Gobiernos Regionales lograron los partidos nacionales? (entiéndase PPC, APRA, Fuerza Popular, Acción Popular, Perú Posible, Solidaridad Nacional, Somos Perú, etc.),  sin miedo y contundemente tenemos que decir: cero. Absolutamente ni una. Los gobiernos regionales han sido nuevamente arrebatados a los partidos y dentro de esta lastimosa realidad los más golpeados han sido el PPC, Somos Perú y el APRA. Los dos primeros de larga tradición municipal apenas lograron un puñado de distritos (Somos Perú 2 y PPC 5) y el APRA perdió todo.

No solo perdió su último bastión limeño en Breña sino que fue completamente despojado del llamado “solido norte” que hoy se convierte en la plataforma política por excelencia de Alianza para el Progreso y sus prácticas poco democráticas. El PPC, más allá de sus 5 distritos en Lima, apostó por tener una presencia en las regiones que intentó ser apuntalada por el congresista Beingolea sin mayor resultado dejándome la pregunta ¿Qué tan fructífero fue el recorrido de Beingolea para este proceso? O ¿los frutos los veremos en el perfil presidenciable que intenta construir el congresista?

Siendo los partidos políticos los grandes derrotados de esta contienda electoral y preocupándonos la brecha en la representación debemos decir que aún la victoria de los movimientos regionales ha sido parcial. Fuera de Alianza para el Progreso han existido tantas organizaciones regionales ganadoras como regiones (contando a las que pasan a segunda vuelta), lo que refleja lo fragmentada de la representación subnacional al no poder consolidar un movimiento fuerte con alcance macroregional. Preocupante lo último, pues dificulta la gobernabilidad de cara a la gestión de intereses comunes para un desarrollo interregional para el país.

Sumado a esto y no menos importante, es el triunfo de movimientos que colocan a líderes con un discurso antisistema que definitivamente más que hacer al gobierno regional un nexo y aliado del gobierno central, lo harán comportarse como un agente de oposición con mucho más poder. El caso de Santos en Cajamarca, fuera de servir de ejemplo para lo dicho, es una espina en el zapato de Humala que le traerá un dolor de cabeza al gobierno y en general al Perú, ahora tendrá más que argumentos para decir que es un preso político, absuelto por el pueblo cajamarquino con su reelección.

En resumen ¿Qué nos dejó el proceso electoral? Partidos políticos nuevamente derrotados que ya no tienen ni al más mínimo atisbo de arraigo social y que necesitan cada vez más del líder carismático para tener vida. Inicialmente tenía la idea de que algunos más que otros partidos se resistían a la realidad, pero no, no tenemos partidos políticos, tenemos maquinarias electorales y nada más.

Preocupante realidad que merece especial atención. Dejemos de pensar que la elección de Castañeda como Alcalde de Lima es lo peor que le pasó al Perú, no señores. La realidad de las regiones si es preocupante y una bomba de tiempo que esperemos no nos cueste tan caro.

 

Publicado el octubre 8, 2014 en Observatorio Electoral. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Balbi, totalmente de acuerdo, es definitivo que el descredito de los partidos políticos (ahora mas partidos que nunca) se la debemos, como tantas cosas a Fujimori, sin embargo estos a la fecha no han hecho nada por tratar de cambiar esta imagen.
    Con relación a los movimientos y organizaciones regionales, me da la impresión que en su mayoría responden a intereses particulares, que a verdaderas respuestas políticas del pueblo. En todo caso es un tema por estudiar y luego discutir. Dios salve al Perú.

  2. pedro Santillan Gonzales

    Osea todos los Limeños son coruptos, pues yo me salvo porq vivo en el callao, pero voto en Lima, pero vote x la Susana, para poder vivir y dormir tranquilo.

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