Henry Pease, un maestro en la eternidad

 

 henry-pease

 

Por: Alejandro Mejía Tarazona

Confieso que no pensaba recibir una noticia así un sábado por la noche. Las noticias llegaban de a pocos, hasta que amigos cercanos me confirmaron el lamentable desenlace: había fallecido el gran Henry Pease al promedio las 10 de la noche, en una reconocida clínica de Lima. Los comentarios de pesar, de reconocimientos y anécdotas vividas con el maestro, comenzaron a circular en las redes sociales por intermedio de colegas politólogos y amigos sociólogos. Este pequeño homenaje no pretende ser un recuerdo más del curso que llevé con el maestro, ni los conocimientos aprendidos de sus múltiples aportes académicos a las Ciencias Sociales; más bien, el maestro merece una reflexión sobre sus aportes a la posteridad y un agradecimiento especial al esfuerzo dedicado a promover la Ciencia Política en nuestro país.

Profesional forjado en el quehacer político de los convulsionados años 60 y 70 de nuestra historia republicana, el maestro supo mantenerse fiel a sus convicciones, como aquellos políticos de antaño, de esos que tanto admiramos. Recordaremos siempre la ética y el profesionalismo con la cual supo enfrentarse al autoritarismo del gobierno de Fujimori, así como su osadía al hacer valer su respeto a la democracia y sus instituciones, durante la década de la antipolítica. Jugó un rol valioso en el retorno a la democracia luego de la caída de Fujimori y continuó regalándonos sus mejores años como político desde los acalorados debates en el Parlamento.

La posteridad lo recordará como un político de gran trascendencia para el país y con opiniones siempre tan acertadas paras las coyunturas políticas que vivimos en el día a día. Del mismo modo, considero necesario que su nombre, genere espacios de reflexión para la juventud, sobre todo a partir de su valioso aporte académico otorgado a nuestras generaciones desde su retiro de la vida política activa, allá en el 2006. Así como cuando nos dejó el maestro Carlos Iván Degregori, a quien también conocí de cerca allá en el 2008 cuando me interesé por el tema de Sendero Luminoso, nuestro mayor homenaje al maestro Pease será eso: recordarlo. Y sobre todo, abrir espacios de debate en los jóvenes que buscan vivir la política en las calles o adentrarse en el entendimiento de los fenómenos socio-políticos de nuestro país. Más que serios homenajes, concientizar a la juventud a través de sus obras, será la tarea pendiente de nuestra generación.

Finalmente, una forma más de despedir al maestro, es agradecerle por los esfuerzos incansables que ha hecho por la Ciencia Política en el Perú y generar conciencia en el trabajo que realizamos los politólogos. Puso los pilares para la carrera de Ciencia Política y Gobierno sea parte de Facultad de Ciencias Sociales en la PUCP y hoy, después de varias promociones de egresados y jóvenes Licenciados, se sentirá orgulloso por la recompensa que generó su esfuerzo. Todos los politólogos le debemos un homenaje, pero nuestro mayor aprecio hacia su persona, será el no abandonar la labor de la investigación en Ciencia Política y con ello, generar debate en espacios donde el pluralismo de ideas es cada vez mayor.

No olvidemos su compromiso con la democracia y con la enseñanza. Recordémoslo como lo que siempre fue: un maestro.

Publicado el agosto 10, 2014 en Columna Dominical y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: