Maracanazo Político

Andrés Vílchez

Por: Andrés Vílchez (UARM)

No no no, esta vez la palabra Maracanazo no tiene nada que ver con fútbol. Esta vez tiene que ver con política. Muchos recuerdan ese día fatídico para nuestro país vecino cuando se organizó por primera vez un mundial en Brasil. Hace más de 60 años específicamente en 1950. Brasil había llegado a la final y con la mayoría de partidos ganados por goleada, su rival, Uruguay. Un país que llegaba de ganar ajustadamente 3 – 2 a Suecia, mientras Brasil lo goleó por 7 – 1 en instancias posteriores. Para los cariocas el mundial ya estaba ganado pero llegó este equipo Uruguayo y les ganó la final por 2 – 1 en su propio país y con un estadio lleno de brasileros donde no cabía un alma. Hubo suicidios, depresión, llanto y mucha tristeza por años, hasta ahora ningún brasilero olvida esa fecha. A este hecho se le denomina “El Maracanazo”. Sin embargo, esta vez fue el mismo gobierno Brasilero quien se lo propinó.

Muchos no entienden que es lo que está ocurriendo, hay muy poca información concreta, solo vemos imágenes de las protestas que se están dando pero la información que llega es prácticamente nula, no nos dan razones contundentes, es tanto así que algunos se preguntan ¿qué problema tienen los brasileros si están organizando un Mundial? deberían estar bien, ¿verdad? Pero aquí hay problemas mucho más profundos y serios. Vamos aclarar un poco más el panorama. Brasil está invirtiendo más de 11 mil millones de dólares en remodelación y modernización de estadios, renovación de pistas, infraestructura y todo lo que implica la organización de este evento para mostrar su mejor rostro ante el selecto público asistente. Si dividiéramos esta cifra en 11 mil personas, cada una se llevaría 1 millón de dólares americanos a sus casas. Ahora que ya entendimos la magnificente inversión que se está haciendo, pongámonos en el lugar de los brasileros teniendo en cuenta estos datos publicados por la BBC:

  • En Brasil el analfabetismo funcional alcanza la cifra de 30 millones 711 mil 473 personas, la cual representa el 35% de la población!
  • La pobre participación de los padres en la vida escolar de los niños y los asuntos de la escuela.
  • La burocracia en exceso en la administración escolar las insuficientes inversiones públicas para satisfacer las necesidades educativas con calidad
  • La existencia de maestros trabajando sin formación específica en áreas determinadas ( especialmente en las regiones más pobres de Brasil)
  •  Los sueldos irrisoriamente bajos de los educadores
  • El uso de métodos de enseñanza anticuados (cuestionarios, las copias de la lección en la pizarra, conferencias sin la participación del estudiante , etc.)
  • La falta de conexión entre los niveles de educación (jardín de infantes, primaria y secundaria).
  • Altas tasas de deserción de los estudiantes debido al fracaso escolar o los problemas financieros, y  la aguda pobreza de  varios sectores poblacionales.

 A esto se suman la expropiación de terrenos alrededor de varios estadios, solo el Minas Gerais se han perpetrado más de 100 expropiaciones. Otro problema surge a partir de la promulgación de la “Ley de la Tierra” que perjudica a miles de indígenas privándolos de parte de sus tierras, muy aparte de la pésima situación de los servicios sanitarios y de los medios de transporte. Con todo esto los brasileros tienen muchas razones para reclamarles a sus políticos y a su presidenta Dilma Rousseff. Es lamentable ver que a pocos días del mundial de futbol, un evento que a muchos siempre nos llena de entusiasmo, se vea un ambiente hostil, lleno de protestas, marchas y enfrentamientos entre la población y policías.

Podemos finalizar este análisis poniendo en obviedad a los políticos brasileros que creían haber creado bienestar organizando un mundial, pero lo que se ha creado ha sido un “Autogol Político”, un “Maracanzo Político”. Debieron pensar en resolver primero sus problemas internos que no son pocos ni pequeños. Invertir en su gente y en sus deficiencias como Estado antes de pensar en organizar un evento que, por más importante que sea para el mundo deportivo y para los espectadores, por el contrario, es una gran pérdida para su gente. Esos 11 mil millones pudieron haber significado una mejora significativa en lo que respecta a educación, transporte público, servicios sanitarios, pobreza y varios problemas internos que ahora salen a relucir. Si Brasil hubiera puesto manos a la obra desde que se supo que el mundial iba a ser organizado en sus tierras hace más de 6 años, esto sería una fiesta total y todos podríamos ver felices el mundial sin sentir el pesar de su gente.

 

 

Publicado el junio 7, 2014 en Política Nacional y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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