Ollanta Humala y los vicios de la descentralización

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Por: Alejandro Mejía Tarazona (PUCP)

Hace un par de días, el Presidente Ollanta Humala llevó a cabo el XVI Consejo de Ministros Descentralizado en una de las regiones con mayor pobreza en el Perú: Apurímac. Con promesas por más de S/. 3,000 millones, el Presidente lanzó esta peculiar frase: “Revisen cuando les han traída una inversión así (…) Yo vengo con los ministros y entregamos compromisos de inversión”. Si evaluamos el trasfondo de esta frase, podremos encontrar lo que la población, a través de diversas encuestas, percibe como “falta de capacidad” por parte de Humala. Precisamente, es esa falta de capacidad de Humala de no distinguir la perversión de estos Consejos de Ministros Descentralizados, lo que ponen en duda su capacidad de liderar un gobierno con “inclusión social”.

En primer lugar, si vemos desde un postura crítica el llevar a cabo los Consejos de Ministros Descentralizados, encontraremos que esta estrategia de “llevar el Estado a las regiones” (que por cierto, es una estrategia muy usada por los gobiernos bolivarianos) es una forma de seguir legitimando el fracaso de la descentralización. Si nos ponemos a comparar en las estrategias de llevar el Estado a las zonas más alejadas, quizás ahora los gobiernos de Ecuador y Bolivia resultan mucho más eficientes que el caso del Perú. Haciendo una comparación simple, más que promesas de inversión y pedidos de las autoridades regionales y provinciales por mayor dinero para ejecutar obras públicas en nuestro país, en Ecuador y Bolivia, los presidentes ejercen una labor más de “supervisión de las obras públicas realizadas” que simplemente lanzar promesas de inversión, como en el caso de Humala.

¿Acaso Humala habló de cómo se administrará las regalías del mayor proyecto cuprífero como es las Bambas y que ha sido la adquisición más alta de una minera en la Historia del Perú? Por más que se busque una mejor administración de la inversión que se destina a cada región, aún existe una tarea pendiente en la descentralización: la descentralización administrativa. Por más que se haya logrado la descentralización política, esto ha generado una expansión de la corrupción hasta niveles nunca imaginados. Producto de este proceso truncado de descentralización tenemos hoy el caso del proceso penal que ahora se lleva a cabo contra el presidente regional de Ancash, César Álvarez.

Al haberse consolidado esta descentralización política, se han creado pequeños feudos electorales donde diversos presidentes regionales imponen la ley del más fuerte y buscan ansiosos la reelección con el objetivo de mantener esa captura de la administración regional. Lo que ha permitido esos dieciséis Consejos de Ministros Descentralizados es apoyar esos feudos electorales, puesto más que solucionar los problemas de trasfondo que acontecen en cada región, lo único que Humala lleva a cabo es destinar mayores fondos de inversión hacia regiones donde el aparato administrativo no tiene la capacidad de ejecutar tales cantidades de dinero. Por ello, una tarea aún pendiente del gobierno central, es la trasferencia de técnicos y burócratas capacitados hacia estas regiones, que poco a poco vienen siendo capturadas por mafias amparadas en la criminalidad. Quizás estamos a punto de ver la implosión de otros “Ancashs” en lo que resta de ese año electoral.

Siguiendo lo anterior, todos estos problemas estructurales de la descentralización, paradójicamente, han salido a la luz en este gobierno nacionalista que busca la “inclusión social”. La deficiencia mayor en esta falta de capacidad de gobernar por parte de Humala es caer en el vicio de entender la “inclusión social” como “a mayor dinero que se destina las regiones, más personas formarán parte del modelo económico”. Ya tenemos el célebre y penoso caso de la ineficiencia de la “descentralización de la inclusión social” con la ONAGI y, considero que con eso, ya tenemos suficiente como para disgustarnos.

Finalmente, quizás Humala aún debe entender que con estos Consejos de Ministros solo consigue llevar el Estado “a medias”, porque mientras no se consiga invertir adecuadamente los fondos públicos, los más beneficiados con esta ineficiencia serán los gobiernos regionales y los Cesár Álvarez que seguirán apareciendo. Y como señala Mirko Lauer, es necesario un nuevo regionalismo. Solo queda esperar.

Publicado el junio 1, 2014 en Columna Dominical y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. 5 comentarios.

  1. Kathia Valderrama

    Muy buena apreciación y crítica.

  2. Jaquelin Neyra

    Buena critica a Humala… pero esto no cambiara si siguen las mismas personas…

  3. Felicitaciones, por animarse a escribir, es un buen inicio, y para el debate. Pero, como en todo proceso de conocimiento siempre debe haber crítica, sino no hay ciencia. A fin de aprehender conjuntamente, ahí va mis críticas.
    No comparto la afirmación: ” que se haya consolidado una descentralización política”. Nunca hemos tenido ello, desde aquel intento de la confederación Perú Boliviana y que los Chilenos lo impidieron por razones geopolíticas, promoviendo a Gamarra.
    Al parecer hay una confunsión descentralización con desconcetración. Lo que ha habido es desconcetración, por ello, hoy en día, muchos trámites administrativos lo pueden iniciar en una mesa de parte de algún gobierno regional. Pero la decisión si se hace o no se hace con tal inversión lo sigue teniendo Lima. Coloco como ejemplo tu propio artículo en el que Ollanta va llevando el dinero a las regiones a invertir. Es decir la decisión política en lo económico no esta en las regiones, sigue en Lima. Y como sabrás no hay decisión política sin lo económico, como enseño el Amauta.

    Lo otra afirmación:” transferencia de técnicos y burócratas hacías las regiones”

    Aquí voy a pecar un poco de subjetivo, ya que no existe, creo, base estadística. Pero he tenido la oportunidad de viajar por todas las regiones del país realizando audiencias vecinales y regionales. Y en las provincias hay mucha gente capacitada e incluso esos técnicos y burócratas que están aquí en Lima trabajando, son provincianos, que muchos quisieran estar en sus tierras pero por su capacidad están en Lima, pero en provincias hay mucha gente capacitada. Por tanto la afirmación ya apriori es limeñista.

    El problemas de la corrupción no se va solucionar enviando técnicos desde Lima, creo que el problemas es más complejo. Y requiere de otro tema para otro debate.
    Desde ya, reitero mis felicitaciones por este blog. Ahí te copio un artículo mío Sobre la representación política en las regiones y propuesta legislativa. fue escrita mucho antes de lo de Álvarez, pero creo que en lo medular lo reafirmo. Espero, también, las críticas a mi artículo en el buen ánimo.
    Saludos
    http://www.josedeponce.blogspot.com

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