Archivos Mensuales: junio 2014

Maracanazo Político

Andrés Vílchez

Por: Andrés Vílchez (UARM)

No no no, esta vez la palabra Maracanazo no tiene nada que ver con fútbol. Esta vez tiene que ver con política. Muchos recuerdan ese día fatídico para nuestro país vecino cuando se organizó por primera vez un mundial en Brasil. Hace más de 60 años específicamente en 1950. Brasil había llegado a la final y con la mayoría de partidos ganados por goleada, su rival, Uruguay. Un país que llegaba de ganar ajustadamente 3 – 2 a Suecia, mientras Brasil lo goleó por 7 – 1 en instancias posteriores. Para los cariocas el mundial ya estaba ganado pero llegó este equipo Uruguayo y les ganó la final por 2 – 1 en su propio país y con un estadio lleno de brasileros donde no cabía un alma. Hubo suicidios, depresión, llanto y mucha tristeza por años, hasta ahora ningún brasilero olvida esa fecha. A este hecho se le denomina “El Maracanazo”. Sin embargo, esta vez fue el mismo gobierno Brasilero quien se lo propinó.

Muchos no entienden que es lo que está ocurriendo, hay muy poca información concreta, solo vemos imágenes de las protestas que se están dando pero la información que llega es prácticamente nula, no nos dan razones contundentes, es tanto así que algunos se preguntan ¿qué problema tienen los brasileros si están organizando un Mundial? deberían estar bien, ¿verdad? Pero aquí hay problemas mucho más profundos y serios. Vamos aclarar un poco más el panorama. Brasil está invirtiendo más de 11 mil millones de dólares en remodelación y modernización de estadios, renovación de pistas, infraestructura y todo lo que implica la organización de este evento para mostrar su mejor rostro ante el selecto público asistente. Si dividiéramos esta cifra en 11 mil personas, cada una se llevaría 1 millón de dólares americanos a sus casas. Ahora que ya entendimos la magnificente inversión que se está haciendo, pongámonos en el lugar de los brasileros teniendo en cuenta estos datos publicados por la BBC:

  • En Brasil el analfabetismo funcional alcanza la cifra de 30 millones 711 mil 473 personas, la cual representa el 35% de la población!
  • La pobre participación de los padres en la vida escolar de los niños y los asuntos de la escuela.
  • La burocracia en exceso en la administración escolar las insuficientes inversiones públicas para satisfacer las necesidades educativas con calidad
  • La existencia de maestros trabajando sin formación específica en áreas determinadas ( especialmente en las regiones más pobres de Brasil)
  •  Los sueldos irrisoriamente bajos de los educadores
  • El uso de métodos de enseñanza anticuados (cuestionarios, las copias de la lección en la pizarra, conferencias sin la participación del estudiante , etc.)
  • La falta de conexión entre los niveles de educación (jardín de infantes, primaria y secundaria).
  • Altas tasas de deserción de los estudiantes debido al fracaso escolar o los problemas financieros, y  la aguda pobreza de  varios sectores poblacionales.

 A esto se suman la expropiación de terrenos alrededor de varios estadios, solo el Minas Gerais se han perpetrado más de 100 expropiaciones. Otro problema surge a partir de la promulgación de la “Ley de la Tierra” que perjudica a miles de indígenas privándolos de parte de sus tierras, muy aparte de la pésima situación de los servicios sanitarios y de los medios de transporte. Con todo esto los brasileros tienen muchas razones para reclamarles a sus políticos y a su presidenta Dilma Rousseff. Es lamentable ver que a pocos días del mundial de futbol, un evento que a muchos siempre nos llena de entusiasmo, se vea un ambiente hostil, lleno de protestas, marchas y enfrentamientos entre la población y policías.

Podemos finalizar este análisis poniendo en obviedad a los políticos brasileros que creían haber creado bienestar organizando un mundial, pero lo que se ha creado ha sido un “Autogol Político”, un “Maracanzo Político”. Debieron pensar en resolver primero sus problemas internos que no son pocos ni pequeños. Invertir en su gente y en sus deficiencias como Estado antes de pensar en organizar un evento que, por más importante que sea para el mundo deportivo y para los espectadores, por el contrario, es una gran pérdida para su gente. Esos 11 mil millones pudieron haber significado una mejora significativa en lo que respecta a educación, transporte público, servicios sanitarios, pobreza y varios problemas internos que ahora salen a relucir. Si Brasil hubiera puesto manos a la obra desde que se supo que el mundial iba a ser organizado en sus tierras hace más de 6 años, esto sería una fiesta total y todos podríamos ver felices el mundial sin sentir el pesar de su gente.

 

 

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Ollanta Humala y los vicios de la descentralización

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Por: Alejandro Mejía Tarazona (PUCP)

Hace un par de días, el Presidente Ollanta Humala llevó a cabo el XVI Consejo de Ministros Descentralizado en una de las regiones con mayor pobreza en el Perú: Apurímac. Con promesas por más de S/. 3,000 millones, el Presidente lanzó esta peculiar frase: “Revisen cuando les han traída una inversión así (…) Yo vengo con los ministros y entregamos compromisos de inversión”. Si evaluamos el trasfondo de esta frase, podremos encontrar lo que la población, a través de diversas encuestas, percibe como “falta de capacidad” por parte de Humala. Precisamente, es esa falta de capacidad de Humala de no distinguir la perversión de estos Consejos de Ministros Descentralizados, lo que ponen en duda su capacidad de liderar un gobierno con “inclusión social”.

En primer lugar, si vemos desde un postura crítica el llevar a cabo los Consejos de Ministros Descentralizados, encontraremos que esta estrategia de “llevar el Estado a las regiones” (que por cierto, es una estrategia muy usada por los gobiernos bolivarianos) es una forma de seguir legitimando el fracaso de la descentralización. Si nos ponemos a comparar en las estrategias de llevar el Estado a las zonas más alejadas, quizás ahora los gobiernos de Ecuador y Bolivia resultan mucho más eficientes que el caso del Perú. Haciendo una comparación simple, más que promesas de inversión y pedidos de las autoridades regionales y provinciales por mayor dinero para ejecutar obras públicas en nuestro país, en Ecuador y Bolivia, los presidentes ejercen una labor más de “supervisión de las obras públicas realizadas” que simplemente lanzar promesas de inversión, como en el caso de Humala.

¿Acaso Humala habló de cómo se administrará las regalías del mayor proyecto cuprífero como es las Bambas y que ha sido la adquisición más alta de una minera en la Historia del Perú? Por más que se busque una mejor administración de la inversión que se destina a cada región, aún existe una tarea pendiente en la descentralización: la descentralización administrativa. Por más que se haya logrado la descentralización política, esto ha generado una expansión de la corrupción hasta niveles nunca imaginados. Producto de este proceso truncado de descentralización tenemos hoy el caso del proceso penal que ahora se lleva a cabo contra el presidente regional de Ancash, César Álvarez.

Al haberse consolidado esta descentralización política, se han creado pequeños feudos electorales donde diversos presidentes regionales imponen la ley del más fuerte y buscan ansiosos la reelección con el objetivo de mantener esa captura de la administración regional. Lo que ha permitido esos dieciséis Consejos de Ministros Descentralizados es apoyar esos feudos electorales, puesto más que solucionar los problemas de trasfondo que acontecen en cada región, lo único que Humala lleva a cabo es destinar mayores fondos de inversión hacia regiones donde el aparato administrativo no tiene la capacidad de ejecutar tales cantidades de dinero. Por ello, una tarea aún pendiente del gobierno central, es la trasferencia de técnicos y burócratas capacitados hacia estas regiones, que poco a poco vienen siendo capturadas por mafias amparadas en la criminalidad. Quizás estamos a punto de ver la implosión de otros “Ancashs” en lo que resta de ese año electoral.

Siguiendo lo anterior, todos estos problemas estructurales de la descentralización, paradójicamente, han salido a la luz en este gobierno nacionalista que busca la “inclusión social”. La deficiencia mayor en esta falta de capacidad de gobernar por parte de Humala es caer en el vicio de entender la “inclusión social” como “a mayor dinero que se destina las regiones, más personas formarán parte del modelo económico”. Ya tenemos el célebre y penoso caso de la ineficiencia de la “descentralización de la inclusión social” con la ONAGI y, considero que con eso, ya tenemos suficiente como para disgustarnos.

Finalmente, quizás Humala aún debe entender que con estos Consejos de Ministros solo consigue llevar el Estado “a medias”, porque mientras no se consiga invertir adecuadamente los fondos públicos, los más beneficiados con esta ineficiencia serán los gobiernos regionales y los Cesár Álvarez que seguirán apareciendo. Y como señala Mirko Lauer, es necesario un nuevo regionalismo. Solo queda esperar.