Alguien quizás como tú

Piero Miranda

Por: Piero Miranda (PUCP)

Tweets, selfies, posts en el Facebook, como también entrevistas en programas de espectáculos  y magazines, son la nueva moda de nuestros políticos en estos tiempos. Pero, ¿Es acaso un síntoma que corresponde a la actualidad? ¿O más bien corresponde a un largo proceso que viene desde fines de la década pasada?

Si bien la política peruana de por si es pintoresca y en varias ocasiones son los políticos que al saber que la política esta propiamente centralizada en los medios de comunicación, buscan hacerse visibles y captar la atención del resto de la gente, pero lo que causa curiosidad es la forma en como lo vienen haciendo ultimamente, ya que las formas  dejaron ya de ser  impersonales y lejanas, para volverse amicales y muy cercanas a uno, consiguiendo crear un vínculo de empatía más fuerte con la gente.

Si nos remontamos a los inicios de los años noventa, vemos que con la figura del ex presidente Alberto Fujimori, se rompía esta imagen y paradigma del político o de aspirante a la presidencia, con terno, serio, lejano y se pasaba a una imagen de un político de a pie, de vestir sencillo, y que hace las mismas cosas que un ciudadano común. Si bien los noventas no se categorizo como una era de difusión masiva como la actual, pero en los programas de televisión (como fue el caso de Trampolín a la Fama o de Panorama, entre otros) como en los magazines (tanto nacionales como internacionales), se daba el espacio en que los políticos podían mostrar una mayor cercanía a la gente, quizás en una salida familiar o en alguna actividad de recreación, que ayudaba a recortar las brechas que la misma hendidura de funcionario te hacia tener.

De esta forma vemos como desde la imagen que proyectó Alberto Fujimori en su periodo, hay una evolución gradual hasta lo que es el caso del expresidente Alejandro Toledo. Lo que sucedió con Toledo es que si bien en un inicio proyectaba la imagen de cholo emprendedor y exitoso, de una persona muy orgullosa de sus raíces indígenas, y de alguien que disfrutaba el huayno y festividades propias del Perú, su imagen se fue distorsionando conforme fue pasando el tiempo con los escándalos y rumores respecto a él (consumo de drogas, mitomanía) que consiguieron que al final de su mandato quede la imagen de aquel resguardado con muchos guardias de seguridad, con pelo con gomina y terno de marca,  que goza de agarrar el hielo con las manos y tomar whisky etiqueta azul.

Mención aparte merecen nuestro ex presidente Alan García y Keiko Fujimori, los cuales no desperdician ni una sola oportunidad de aparecer en los medios y de explotar al máximo las armas comunicativas que tiene a su alcance. Un sinfín de tweets hasta un selfie con otros ex presidentes de la región, demuestran a Alan García como el político que más le saca provecho a esta forma de hacer política, que bien o mal, no se muestran ajena a él. Cabe recordar, que hasta la misma Magaly Medina lo entrevisto en su set y que tuvieron una larga conversación, en la cual García mostro ese lado pícaro, criollo, que hace que la gente guarde empatía con un  presidente que habla su mismo idioma, que se comunica con las mismas palabras y que escucha música criolla  y se toma unas cervezas para celebrar.

En el caso de Keiko Fujimori,  observamos cómo esta toma una posición un poco más discreta que la de García, pero de igual  forma  busca transmitir una imagen cercana, como lo hizo su padre en los noventa, con un estilo propio con tweets, fotos de su familia, apariciones en los medios con una imagen impecable y mostrando un acercamiento a la gente, sin dejar de ser protocolar,  lo cual le ayuda a tener una imagen más sobria que Toledo, García o Humala, pero a la vez, mostrarse como una política joven y con experiencia de ciudadana de a pie.

En lo que respecta a la pareja presidencial, esta merece atención especial, pues es un caso con una relación inversamente proporcional en el ámbito comunicacional, pues si bien Humala es el que debería hacer más uso de las herramientas de comunicación para sacar esa imagen castrense que lo mantiene aún lejano de la población, pareciera no preocuparle en lo absoluto más allá de sus caminatas y de sus apariciones ocasionales en camisa blanca y jeans. Con esto, la que si se da el trabajo de recortar las brechas que su puesto de primera dama le da, es Nadine Heredia, la cual no duda en usar las herramientas de comunicadora que tiene de profesión, y mostrase cercana a la gente publicando tweets, dando entrevistas a revistas y teniendo una imagen mucho más amical y fresca que la de su esposo, consiguiendo  una relación más directa con la gente, que es el meollo del conflicto respecto a su popularidad en comparación a la del presidente.

La imagen de los políticos como gente fuera del alcance de  las personas, con terno y que no se relaciona con el quehacer del día a día, parece haber quedado en el olvido, y esta nueva forma de comunicación que rompe con los paradigmas de lejanía que tenia de por si un funcionario, cobra más fuerza, así que no nos sorprenda que los selfies sigan, y que los tweets como las apariciones en programas de televisión, se vuelvan pan de cada día y refuercen esta herramienta tan poderosa que tienen los políticos: romper el molde, y mostrarse quizás como alguien como tú.

Publicado el mayo 6, 2014 en Política Nacional y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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