Archivos Mensuales: mayo 2014

Crisis entre amarillos y rojos en Tailandia

Francisco Narrea

Por: Francisco Narrea (PUCP)

Tailandia, país miembro del ASEAM y con el que Perú estableció relaciones diplomáticas en 1965, atraviesa hoy por una severa crisis política y es centro de atención mundial. El 19 de setiembre del 2006, el entonces primer ministro, Thaksin Shinawatra, fue depuesto por un golpe de Estado. El 22 de setiembre de 2006, el rey Bhumibol Adulyadej de Tailandia reconoció, después de tres complicados días, a la junta militar de gobierno (que tiene el nombre oficial de Comisión Nacional para la Paz y el Orden)formada tras el golpe de estado del 19 de setiembre que destituyó a Thaksin Shinawatra, Asimismo, el General Sonthi Boonyaratglin, jefe de la junta, declaraba su lealtad al rey y, con el reconocimiento de la junta como gobierno provisional, derogó la Constitución, disolvió la Asamblea Nacional, la Corte Constitucional, decretó la ley marcial y nombró Primer Ministro interino a Surayud Chulanont.

Hoy, la situación es similar: La hermana de Thaksin, Yingluk Shinawatra fue apartada del poder por el Tribunal Constitucional el pasado 7 de mayo y, el pasado martes 22, el ejército, dirigido por el general Prayuth Chon-Ocha, tomaba el poder con la razón de preservar el orden y seguridad ante la creciente crisis política que atraviesa el país hace más de medio año.  Pero ¿Qué sucede en Tailandia? La ola de protestas se remite a una crisis de representación, que surge de la fragmentación del electorado en dos facciones: “los camisas amarillas y los camisas rojas”. Los primeros son parte de la clase media urbana y que se oponen al poder de la familia Shinawatra; los segundos, aquellos que apoyan a la derrocada ex ministra Yingluck Shinawatra.

Los camisas rojas, principal fuente de apoyo de los Shinawatra, es un conglomerado de sectores rurales y de clases bajas que se vieron beneficiados por políticas económicas como el seguro universal de salud que implementó el exiliado ex primer ministro Thaksin. Asimismo, respaldaron la ley que la influyente familia  promovió, la cual daba amnistía y abría la posibilidad de un retorno del exiliado primer ministro Thaksin, quien huyó a Dubai. Esto generó una serie de protestas por parte de los sectores urbanos de clase media quienes usan el amarillo (color de la monarquía). Este sector es dirigido por Suthep Thaugsuban, ex vicepresidente del opositor Partido Demócrata.

El que el rey y la comunidad internacional respalden o no a la Junta Militar (afín a la monarquía) dependa del factor internacional. El derecho internacional refiere a que el reconocimiento de los gobiernos es distinto al reconocimiento de Estados ya que, por ejemplo, podría no existir relaciones diplomáticas con un Estado y eso no implica que no se reconozca un sujeto de derecho internacional, aunque no se traten mutuamente como Estados, ya que ningún Estado está obligado a reconocer formalmente a otro (reconocimiento de iure)[1]. Los objetivos de reconocer a un gobierno son otros: regular su responsabilidad frente a sus actos[2] (se establecen relaciones diplomáticas por ofrecer ciertas condiciones de seguridad y estabilidad en la Comunidad Internacional) y ello genera oponibilidad[3] (la acción “oponible” que realice tendrá consecuencias ante el sujeto de derecho o erga omnes –ante todos-).

Hay dos corrientes sobre reconocimiento de gobierno que prevalecen. La doctrina Lauterpacht[4] (por el jurista Hersch Lauterpacht) considera que se debe reconocer un gobierno cuando éste evidencia control efectivo sobre el territorio y la población. La doctrina Jefferson[5] (del Thomas Jefferson en Estados Unidos) consideraba el reconocimiento, en cambio, si el nuevo gobierno  era obedecido por la población, si tenía el poder de hacerse respetar y cumplir acuerdos internacionales. En el caso de Tailandia, el golpe de estado ha recibido duras críticas internacionales pero nada parece decir que desconocerán el gobierno que la junta militar vaya a crear. Por su parte, la junta militar asegura tener el respaldo del rey Bhumibol Adulyadej, un personaje muy querido y respetado en el país, por lo que su apoyo resulta clave; no obstante, el rey de 86 años, posee una frágil salud, por lo que es muy difícil verlo en los medios o en público.

Es importante que pese a todo, el respeto por los Derechos Humanos sea un principio inviolable tanto en el bando oficialista como el opositor. La opinión de la Comunidad Internacional no se hizo esperar. Por ejemplo, la ASEAN solicitó “respetar los principios democráticos y el imperio de la ley y a iniciar conversaciones que permitan superar la crisis política”. El gobierno de los Estados Unidos, en cambio, ha advertido a través de su secretario de Estado John Jerry “implicaciones negativas para las relaciones Estados Unidos-Tailandia”, sin medidas punitivas inmediatas y ha puesto en evaluación la asistencia al por millones de dólares. La ONU no dejó de pronunciarse: la Alta Comisionada de Naciones Unidas para Derechos Humanos Navi Pillay, condenó el golpe de Estado y solicitó que se instaure el orden constitucional: “Estoy preocupada por la fuera de un gobierno electo, por la imposición de la ley marcial, la suspensión de la  Constitución y las medidas de emergencia que están restringiendo el disfrute de los derechos humanos”.

La crisis política en Tailandia, no se resolverá tan solo con obligar a líderes a negociar o imponiendo la ley marcial, hecho que no es tomando muy en cuenta por el general (y autoproclamado primer ministro) Prayuth Chan-Ocha. Tampoco es un buen camino el censurar numerosas páginas web informativas y detener personas con el objetivo de evitar el debate y asociación entre opositores. Las causas de la crisis política son más subyacentes a los comportamientos políticos que la junta busca evitar y, quizás, un paquete de reformas políticas, un gobierno de concertación, así como una promoción de la tolerancia y valores cívicos resultarían mucho más eficaces.

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[1] Gomez, Antonio. Reconocimiento de gobiernos.

[2] Santaella, Carla. El derecho internacional público.

[3] Op. Cit.

[4] Monroy, Marco (2002). Derecho internacional público. Quinta edición. Bogotá: Editorial Temis.

[5] Op. Cit.

Un balance de las elecciones al Parlamento Europeo

Ana Lucía

Por: Ana Lucía Olivos, politóloga con especialidad en Relaciones Internacionales, Transnacionalismo y Migraciones. Actualmente apoya a la investigación sobre Codesarrollo y Asociaciones de Migrantes, de la Universidad de Valencia, dirigida por Joan Lacomba).

Desde el día jueves 22 de mayo hasta el día domingo 25 de mayo, tuvieron lugar las elecciones al Parlamento Europeo(PE). Una selecciones donde, por un lado, se elegían a los 751 diputados que compondrían el nuevo PE; y por otro lado -y por primera vez desde las elecciones europeas de 1979 -los partidos políticos europeos presentarían al que sería el nuevo presidente de la Comisión Europea (el ejecutivo).

¿Porqué es relevante elegir al presidente de la Comisión Europea? Porque el presidente elegido, es el responsable de formular y de aplicar aquellas políticas comunitarias que se aprueban en los gobiernos y por supuesto,también en la eurocámara.

Una vez finalizada la semana de intensos debates, campañas y publicidades de los candidatos a cada uno de los partidos que se presentan, llegaron el domingo los resultados de todos los países miembros de la UE que participaron en la elección de los eurodiputados, y que estarán a cargo de la presidencia europea durante 5 años más. Los resultados de estas elecciones europeas, traían consigo dos enclaves políticas.Por un lado, qué porcentaje de participación política acudía a las urnas; y por otro lado, saber cómo quedaría dibujado el mapa europeo tras finalizar estas elecciones.

Respecto a la primera enclave política, y dadas las reformas que estaban teniendo lugar desde Bruselas, los ciudadanos se iban alejando, y a la vez cuestionando cuán importante es quien dirige la Comisión Europea, es por ello que la participación electoral fue (según los datos oficiales de la UE) de un 45,85%, una lectura negativa, para algunos, ya que se esperaba que hubiera una mayor participación electoral. No obstante, y lo que más llama la atención son los resultados políticos de estas elecciones.

En cuanto a la segunda enclave política, para muchos voto de castigo para algunos partidos que conforman los países de la UE. El caso más recurrente ha sido el del partido de extrema derecha, el Frente Nacional de Marine  Le Pen, en Francia, se colocaron como la primera fuerza política con un porcentaje de 26%, superando al Partido Socialista que obtuvo el 13,8%. En el Reino Unido, el  Partido Independencia del Reino Unido (UKIP), también superan los votos de los laboristas y de los “tories”, algo que no había pasado en años. En Holanda gana el partido nacionalista de extrema derecha, que al igual que Londres, pide la salida de sus países de la UE.

Son los casos que más han llamado la atención sobre todo a los partidos de izquierdas, centroizquierda, derechas y centro derechas, quien han perdido muchos de sus votos, y que valoran la necesidad de cambiar y de recuperar los votos de  electores que han castigado al sistema político actual en pro de los partidos extremistas.

En España, el surgimiento de nuevos partidos de izquierdas como PODEMOS,  un partido nacido del movimiento de los Indignados y representado por Pablo Iglesias, pretende representar a aquella sociedad española indignada tras las reformas del actual gobierno. El caso de Izquierda Unida con 6 escaños también pone de relevancia el surgimiento de partidos que estuvieron en la oposición. A banda de estos partidos también es relevante señalar el avance de partidos como el UPyD (Unión Progreso y Democracia) y el caso de C’s (Ciutadadanos).

El debate ahora en España, gira entorno de si estamos ante el fin del bipartidismo, y si así fuera,¿hacía qué modelo político estamos avanzando? En cualquiera de los dos casos, está claro que es necesaria una reforma no sólo externa sino también interna de cada uno de los partidos que quieren representar a una mayoría, y que debe ser paralela a la sociedad, a sus necesidades, y no de los más poderosos.

¿Qué pasa ahora en Europa tras las elecciones? En estos días estaremos esperando quién deberá presidir la Comisión Europea, y por ende, qué partidos políticos tendrán que marcar la agenda política del nuevo Parlamento Europeo. Se trata por tanto, de un reto político, social y económico relevante para los ciudadanos que formamos parte de la UE.

No cambies de canal

Piero Miranda

Por: Piero Miranda (PUCP)

Prendo mi televisor el domingo en la mañana, eran las 7 a.m  y entre uno que otro canal de la televisión las “Noticias más Resaltantes “, como para no cambiar de canal, mostraban primero al congresista Carlos Bruce en el programa de Gisela Valcárcel conversando acerca de la Unión Civil para luego pasar el video del allanamiento de la celda de Abimael Guzmán en la base naval y finalmente terminar anunciando el último chisme de la farándula acerca de Milena Zarate y Edwin Sierra en el Valor de la verdad  entre otros.

Muchas veces nos preguntamos, incluso nos cuestionamos, como temas de la farándula y videos de personajes de la política se vuelven la “noticia más resaltante”, habiendo noticias con más importancia en el país. Todo inicia  en los medios de comunicación, los cuales pactan una agenda de temas que dan primeras planas, generan controversia y por ende, son las que dan las ganancias para luego, estos mismos temas previamente pactados, sean tocados, difundidos y resaltados una y otra vez, consiguiendo así su posicionamiento en la escena nacional. Con esto, los medios de comunicación aseguran generar debates, vender más tirajes y tener más audiencia y;  además, desviar la atención con temas de farándula o noticias  que les sean desfavorables a sus intereses, como a los intereses de los políticos que los apoyan, pues no hay que olvidar que los medios de comunicación son una empresa privada, y como tal, sirven a los intereses de los que los contratan.

El allanamiento a la celda del líder senderista Abimael Guzmán, muestra la necesidad de desviar la atención con un tema que no tiene pierde, como es el del terrorismo, del Movadef y del VRAE que es de uso recurrente. No es casualidad que la operación “Perseo” que inició el gobierno y esta serie de capturas a miembros del Movadef, sean parte de una campaña de des-información a la población, para revivir lo que ya dejo de ser una amenaza para el país, y de usar esa información para desviar la atención de los problemas principales como el narcotráfico, la inseguridad ciudadana y la  corrupción de funcionarios en los gobiernos regionales al interior del país.

La Unión Civil entre parejas del mismo sexo también viene siendo aprovechado al máximo en los medios, por la controversia que genera, y por como ha venido evolucionando en medio de manifestaciones, lo que alimenta esta nuevo formato de comunicación que ahora tienen los medios, la del “ultiminutismo” y de “declaraciones”. Las declaraciones que causaron  controversia esta vez fueron las de Gisela Valcárcel  como personaje público con gran influencia, la cual no tuvo una posición tan certera que fue tomada como una negativa al proyecto. Con esta, acompañado de las declaraciones de un sector aprista en contra de la  Unión Civil, se sumaban fuerzas que iban en total oposición a dicho proyecto. Sin embargo, la respuesta de los que apoyan la Unión Civil fue lograr reunir a Carlos Bruce y Gisela Valcárcel en un programa de televisión, debatir el tema abiertamente, y ganar titulares como difusión en señal abierta y conseguir tribuna en un espacio televisivo con gran audiencia y continuar con esta lucha de posiciones, que finalmente da pie a la polarización, que es lo que vende y lo que buscan los medios.

Fuera de la información que consumamos, sea de política, deporte, o de farándula, es necesario tener una conciencia crítica de lo que se nos da, y no ser partícipes del circulo vicioso de la información de portadas. Desvirtuar y buscar manipular a la opinión pública con temas que merecen toda la atención y comprensión de la gente y solo brindar morbo, des-información y aplausos frente a declaraciones, no es la salida de una comunicación responsable. Queda en nuestras manos entonces, cambiar de canal.

La Intervención de Rusia en la crisis de Ucrania

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Por: Angie Ramos (Invitada Especial – UTP)

En estos últimos meses el mundo ha sido testigo de una de las más grandes crisis bélicas en Europa. Toda la mira internacional ha estado enfocada en los problemas internos de Ucrania, especialmente por el conflicto de intereses respecto al futuro del país. Se tienen dos posiciones, la facción pro-europea apoyada por la Unión Europea y Estados Unidos, que busca unirse a la Unión Europea y desligarse paulatinamente de la influencia rusa, y la facción pro-rusa apoyada por Rusia, la cual no desea perder sus vínculos económicos-culturales con dicho país y ve amenazados sus intereses en la firma del tratado de asociación con la Unión Europea y el acercamiento con las potencias occidentales.

Sin embargo existen grandes intereses en juego por parte de las potencias mundiales. La firma del tratado de asociación con la Unión Europea es vista como una forma de acorralar a Rusia, al retirar de su área de influencia a las ex republicas soviéticas tal y como ocurrió con los países bálticos (Lituania, Estonia y Letonia). Adicionalmente, la mayor amenaza para Rusia es la posible integración de Ucrania a la OTAN. Los rusos ya han tenido problemas a lo largo de la década pasada por la iniciativa de la OTAN de construir un escudo antimisiles defensivo so pretexto de evitar posibles amenazas de países hostiles como Corea del Norte o Irán, pero visto por Rusia como una provocación directa hacia ellos.

Regresando a la problemática de la división de Ucrania, podemos encontrar distintos grupos étnicos agrupados de acuerdo a su procedencia, idioma y religión. En el oeste de Ucrania encontramos a una mayoría que habla el idioma ucraniano, pertenece a la Iglesia Ortodoxa Ucraniana dependiente del patriarcado de Kiev y desea integrarse a la Unión Europea. Por el contrario, en el este encontramos que convive un gran número de rusos junto con ucranianos los cuales usan el idioma ruso, además de pertenecer a la Iglesia Ortodoxa Ucraniana dependiente del patriarca de Moscú. Esta parte oriental mantiene vínculos con Rusia y tiene un fuerte intercambio económico en la frontera ruso-ucraniana.[1] Por ello desean mantener en buen estado las relaciones con el país vecino. Adicionalmente, existe una minoría tártara, descendiente de las más de 300.000 personas deportadas por Stalin a Siberia tras acusar a la etnia tártara de colaborar con la Alemania Nazi. Por ello, esta minoría tiene un resentimiento hacia Rusia.[2]

¿Por qué Rusia interviene en los asuntos internos de Ucrania?

El trasfondo de esta cuestión es bastante amplio, remontándose a los tiempos de Catalina La Grande, cuando Rusia conquistó el suroeste de Ucrania, arrebatándole Crimea al Imperio Otomano en el siglo XVII. Siglos después el entonces líder soviético Nikita Kruschev cede la península de Crimea a la república socialista soviética de Ucrania. Finalmente tras la desintegración de la URSS, Boris Yeltsin accede a que Ucrania se quede con la península a condición de asegurar la permanencia de la flota rusa del mar Negro en la base de Sebastopol en 1994 – el contrato menciona que sólo pueden desplegarse en la base militar alrededor de 27.000 soldados. Cabe destacar que esto se materializó en la firma de un contrato de arrendamiento de la base hasta 2042.[3]

Tras el cambio de Gobierno de Ucrania, visto por los medios occidentales como la destitución de un Presidente impopular y. por Rusia como un golpe de Estado, militares pro-rusos tomaron el parlamento de Crimea y llamaron a una votación para definir el estatus de la Provincia autónoma de Crimea, la cual tuvo como resultado la declaración de Crimea como república independiente y la posterior solicitud de integración a la Federación Rusa, que fue aprobada por el gobierno ruso. Esto se ha visto como una injerencia por parte de Rusia en asuntos internos de Ucrania, existiendo el rumor de que los militares son en realidad oficiales rusos de la cercana base de Sebastopol, ubicada en Crimea. El acto anterior, estaría yendo en contra del Tratado de Solución de Controversias firmado en los acuerdos de Naciones Unidas de 1945.

Rusia se escuda para defender su intervención en la amenaza de grupos nacionalistas de extrema derecha que sienten un marcado rechazo hacia la población ruso-hablante, hecho refrendado en la derogación de la ley que permite el uso del idioma ruso como lengua cooficial en Ucrania.

No se discute que la actuación de Rusia sin una resolución de la ONU contraviene los tratados internacionales, aunque estos han sido violados muchas veces en el pasado. En este caso Rusia argumenta que la situación es similar a lo ocurrido en Yugoslavia y con la posterior declaración de independencia de Kosovo en un referéndum no reconocido por Serbia, situación apoyada por la comunidad internacional pero que no resulta legítima en su totalidad. [4]

¿La intervención de Rusia en Ucrania tiene alguna base legal?

Partiremos del hecho que tanto Rusia como Ucrania y el Reino Unido firmaron un memorándum en 1994 en donde acordaron no utilizar la fuerza ni amenazar con hacerlo para emplearla contra la integridad territorial o la autonomía política de Ucrania. Además acordaron no usar métodos de coerción económica contra dicho país para intereses propios.

Rusia alega ante lo expresado en el párrafo anterior, que ha enviado a tropas rusas para proteger y salvaguardar la vida de los ciudadanos rusos que viven en la zona. Actualmente, se estima que en Ucrania hay unos 16.000 soldados rusos desplegados en la zona de conflicto y no en la base militar, lo cual no está permitido según el contrato que Rusia y Ucrania firmaron en 1994. Por lo que los principales países que están en contra de las acciones tomadas por Rusia son Estados Unidos y Gran Bretaña.

Lo cierto es que la comunidad internacional ante estos casos actúa de forma subjetiva ya que depende de la magnitud de los intereses que están en juego para apoyar o manifestar su rechazo a ciertos actos de intervencionismo de diversos países ¿Acaso es que algunos países gozan de ciertos privilegios ante la comunidad internacional? Por ejemplo en el caso del conflicto entre Gran Bretaña y Argentina por las Islas Malvinas, se apoyó el referéndum realizado a la población en el cual el 98% de las personas votaron a favor de seguir bajo la administración de Gran Bretaña; mientras que en el caso de Crimea, no se quiere reconocer la legalidad de dicho proceso. [5]

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BIBLIOGRAFÍA

 

[1] Conflictos en Venezuela y Ucrania. Semejanzas y diferencias – Anthony Medina Rivasplata

[2] Ucrania: ¿Cómo justifica Rusia su intervención en Crimea? – BBC Mundo

[3] Ucrania: ¿Cómo justifica Rusia su intervención en Crimea? – BBC Mundo

[4] Crimea no es exactamente Kosovo – El País Internacional

[5] Putin agradece a Cristina Fernández su postura ante Crimea – El País Internacional

Alguien quizás como tú

Piero Miranda

Por: Piero Miranda (PUCP)

Tweets, selfies, posts en el Facebook, como también entrevistas en programas de espectáculos  y magazines, son la nueva moda de nuestros políticos en estos tiempos. Pero, ¿Es acaso un síntoma que corresponde a la actualidad? ¿O más bien corresponde a un largo proceso que viene desde fines de la década pasada?

Si bien la política peruana de por si es pintoresca y en varias ocasiones son los políticos que al saber que la política esta propiamente centralizada en los medios de comunicación, buscan hacerse visibles y captar la atención del resto de la gente, pero lo que causa curiosidad es la forma en como lo vienen haciendo ultimamente, ya que las formas  dejaron ya de ser  impersonales y lejanas, para volverse amicales y muy cercanas a uno, consiguiendo crear un vínculo de empatía más fuerte con la gente.

Si nos remontamos a los inicios de los años noventa, vemos que con la figura del ex presidente Alberto Fujimori, se rompía esta imagen y paradigma del político o de aspirante a la presidencia, con terno, serio, lejano y se pasaba a una imagen de un político de a pie, de vestir sencillo, y que hace las mismas cosas que un ciudadano común. Si bien los noventas no se categorizo como una era de difusión masiva como la actual, pero en los programas de televisión (como fue el caso de Trampolín a la Fama o de Panorama, entre otros) como en los magazines (tanto nacionales como internacionales), se daba el espacio en que los políticos podían mostrar una mayor cercanía a la gente, quizás en una salida familiar o en alguna actividad de recreación, que ayudaba a recortar las brechas que la misma hendidura de funcionario te hacia tener.

De esta forma vemos como desde la imagen que proyectó Alberto Fujimori en su periodo, hay una evolución gradual hasta lo que es el caso del expresidente Alejandro Toledo. Lo que sucedió con Toledo es que si bien en un inicio proyectaba la imagen de cholo emprendedor y exitoso, de una persona muy orgullosa de sus raíces indígenas, y de alguien que disfrutaba el huayno y festividades propias del Perú, su imagen se fue distorsionando conforme fue pasando el tiempo con los escándalos y rumores respecto a él (consumo de drogas, mitomanía) que consiguieron que al final de su mandato quede la imagen de aquel resguardado con muchos guardias de seguridad, con pelo con gomina y terno de marca,  que goza de agarrar el hielo con las manos y tomar whisky etiqueta azul.

Mención aparte merecen nuestro ex presidente Alan García y Keiko Fujimori, los cuales no desperdician ni una sola oportunidad de aparecer en los medios y de explotar al máximo las armas comunicativas que tiene a su alcance. Un sinfín de tweets hasta un selfie con otros ex presidentes de la región, demuestran a Alan García como el político que más le saca provecho a esta forma de hacer política, que bien o mal, no se muestran ajena a él. Cabe recordar, que hasta la misma Magaly Medina lo entrevisto en su set y que tuvieron una larga conversación, en la cual García mostro ese lado pícaro, criollo, que hace que la gente guarde empatía con un  presidente que habla su mismo idioma, que se comunica con las mismas palabras y que escucha música criolla  y se toma unas cervezas para celebrar.

En el caso de Keiko Fujimori,  observamos cómo esta toma una posición un poco más discreta que la de García, pero de igual  forma  busca transmitir una imagen cercana, como lo hizo su padre en los noventa, con un estilo propio con tweets, fotos de su familia, apariciones en los medios con una imagen impecable y mostrando un acercamiento a la gente, sin dejar de ser protocolar,  lo cual le ayuda a tener una imagen más sobria que Toledo, García o Humala, pero a la vez, mostrarse como una política joven y con experiencia de ciudadana de a pie.

En lo que respecta a la pareja presidencial, esta merece atención especial, pues es un caso con una relación inversamente proporcional en el ámbito comunicacional, pues si bien Humala es el que debería hacer más uso de las herramientas de comunicación para sacar esa imagen castrense que lo mantiene aún lejano de la población, pareciera no preocuparle en lo absoluto más allá de sus caminatas y de sus apariciones ocasionales en camisa blanca y jeans. Con esto, la que si se da el trabajo de recortar las brechas que su puesto de primera dama le da, es Nadine Heredia, la cual no duda en usar las herramientas de comunicadora que tiene de profesión, y mostrase cercana a la gente publicando tweets, dando entrevistas a revistas y teniendo una imagen mucho más amical y fresca que la de su esposo, consiguiendo  una relación más directa con la gente, que es el meollo del conflicto respecto a su popularidad en comparación a la del presidente.

La imagen de los políticos como gente fuera del alcance de  las personas, con terno y que no se relaciona con el quehacer del día a día, parece haber quedado en el olvido, y esta nueva forma de comunicación que rompe con los paradigmas de lejanía que tenia de por si un funcionario, cobra más fuerza, así que no nos sorprenda que los selfies sigan, y que los tweets como las apariciones en programas de televisión, se vuelvan pan de cada día y refuercen esta herramienta tan poderosa que tienen los políticos: romper el molde, y mostrarse quizás como alguien como tú.

Nadine Heredia: la obsesión de los medios de comunicación

Alejandro Mejía

Por: Alejandro Mejía Tarazona (PUCP)

Días atrás, una entrevista iba a ser publicada en la Revista “Cosas”. Sin embargo, horas antes de su publicación, en las redes sociales se comenzó a filtrar la verdadera entrevista (sin censura) que iba a ser divulgada por esta revista, tan famosa por su amplio conocimiento de la chismografía política de nuestro país. Seré sincero con ustedes: No me ha generado el más mínimo interés leer la entrevista que brindó Nadie Heredia. Quizás por un simple cansancio de ver día a día el enaltecimiento de la figura de nuestra querida primera dama. Quizás también por el hecho de haber declarado que hará una gira nacional como lideresa del Partido Nacional y que todos los medios le presten la misma atención, o quizás más,  que le dan a los propios actos del Presidente Ollanta Humala. Aquí se ha generado un karma entre los diversos medios de comunicación: han convertido a Nadine Heredia en su obsesión de primeras planas y en un peligro constante para sus mismos detractores.

La entrevista brindada por Heredia a “Cosas” solo puede ser interpretada de una forma: desesperación. Los últimos sondeos han relevado una notable caída en la aprobación de la figura de Nadine Heredia, pese a una moderación de su rol en el Ejecutivo. El afán de la primera dama por figurar en la escena política del día a día, sin duda, le restan el liderazgo que debería tener Ollanta Humala; empero, del mismo modo, provoca un desgaste de Heredia como personaje político. Del mismo modo, un error de cálculo político desde las bases nacionalistas o quizás dentro del mismo nepotismo familiar que existe en el partido de gobierno, es haberla nombrado a Heredia como Presidenta del PNP. Este cargo, más que generarle beneficios, la ha puesto en el ojo de la tormenta y ha caído presa de las constantes críticas de los partidos opositores al gobierno.

Desde hacía varios años, no teníamos a una primera dama tan inmersa en los avatares de la política peruana. Desde el retorno de la democracia en el 2000, tanto Eliane Karp como Pilar Nores, han mantenido perfiles bajos en lo que respecta a la toma de decisiones desde el Poder Ejecutivo y, por ello, mantuvieron su rol simbólico de Primera Dama de la Nación. Sin embargo, Heredia tiene intereses particulares de darle un liderazgo a su rol como primera dama. Las especulaciones de su posible candidatura a la presidencia el 2016, es una posibilidad aún latente. Solo hace falta una simple reforma constitucional para habilitar la candidatura de Heredia. El que se logre llevar a cabo este escenario, es otra historia. Con un escenario donde se van perfilando las candidaturas al 2016 y con un Partido Nacionalista que ha perdido sus bases electorales a partir del giro a la derecha de Ollanta Humala, una hipotética candidatura de Heredia puede desinflarse por si sola.

Después de los entredichos en la salida de Cesar Villanueva del Gabinete Ministerial a causa de las declaraciones de Heredia, los medios de comunicación le han prestado una atención casi obsesiva a cada acto público que lleva a cabo. El error de sobreexponer su figura ante los medios es algo que no solo trae consecuencias negativas para ella, sino para el mismo Ollanta Humala. Lo que se ha generado es una correlación entre la percepción ciudadana hacia Heredia y hacia Ollanta, vistas más como una pareja que toma decisiones en conjunto. El propio Humala está pagando los pecados de haberla vinculado tanto al poder, ya que ni acciones como capturar a altos mandos del Movadef, le ha servido para incrementar su aprobación presidencial.

Muchos pueden pagar por los errores políticos de Nadine Heredia y, los medios de comunicación, con la idea de vender más suspicacias y conjeturas, solo contribuyen a incrementar este desprestigio. Muchos pueden pagar los pecados de una sola persona.

 

Apuntes sobre la economía política del “neodesarrollo” y la dependencia en Brasil

Jefferson

Por: Jefferson Pecori Viana (Invitado especial desde Brasil). 

Hoy día se convirtió en una expresión común a la mayoría de los politólogos, economistas y principalmente internacionalistas la referencia a Brasil como “un país en vía de desarrollo” o una potencia emergente, entre otras expresiones. Referirse de esa manera al crecimiento económico brasileño es una ideología que emerge desde la teoría del desarrollo y de la influencia de los planteamientos de la CEPAL.

En los últimos años este casamiento entre lo que restó del pensamiento de la CEPAL de Prebisch y Furtado y las estrategias políticas del gobierno de Lula da Silva y Dilma Rousseff fue bautizado de “neodesarrollo” y tiene en el economista Bresser-Pereira y en la escuela de economía de la UNICAMP su máxima expresión constructora. Pues, a nosotros nos interesa mirar profundamente las bases de la concepción de “desarrollo económico” y observar en la realidad si se mantiene los marcos del neodesarrollo y, sobretodo, las consecuencias para la integración regional en América Latina, especialmente el Mercosur. La duda es saber si el “vidrio del techo” del neodesarrollo suporta más que una débil “llovizna”.

Así que, el objetivo en este pequeño artículo no es descreditar la integración política, social, cultural que avanzó mucho en los últimos diez años, pero es señalar que el Mercosur se mantiene en la base del pacto interno que hay en Brasil entre los sectores del capital industrial, del capital financiero y del capital terrateniente.

Desde 2002 Brasil ha acumulado más recursos provenientes de las exportaciones (punto uno) y del mismo modo, en el mismo período Brasil recibió más capital extranjero (principalmente capital especulativo) como consecuencia de la expansión de la deuda pública y del mercado financiero (punto dos); la expansión de la deuda pública y el capital proveniente de las exportaciones abastecieron tanto la capacidad de internacionalización de la economía (vía BNDES[1]) – que es necesaria dado nuestra incapacidad de creación de un mercado interno (y la inexistencia de un programa de reforma agraria) – cuanto los programas sociales que han posibilitado al Partido de los Trabajadores tener el control del gobierno (punto tres); la industria brasileña tiene muy baja productividad, así que también parte del “excedente” fue direccionado a compensar esta baja productividad, en este caso, con exportaciones a países periféricos (exportaciones tanto de manufacturados, como de bienes y servicios, sobretodo de ingeniería) y otra parte para expandir el crédito disponible para los brasileños realizaren el consumo (punto cinco). Este esquema, aunque tenga éxitos del punto de vista social, no se ha concretizado a punto de permitir una ruptura al esquema de la dependencia.

Es verdad que el esquema de integración en que participa Brasil (Mercosur, Unasur, Celac) se caracteriza por la asociación de países subdesarrollados, pero esto no significa que mediante la “exclusión” de la participación de países desarrollados es esquema de integración tendrá, inevitablemente, éxitos. El éxito, además de una integración hecha desde y para los países subdesarrollados, depende del proyecto interno de cada país y de su capacidad de crear y ampliar los espacios de autonomía (en materias económicas, sociales, culturales y de política exterior) y el enfrentamiento a la situación de dependencia. La conquista de la autonomía y la superación de la dependencia dependerán de la ruptura de los pactos internos entre clases (los dueños del poder y las amplias camadas populares  subyugadas) y como el país ve su inserción en el Sistema de interestatal. No puede haber resistencia regional conjunta si las estrategias de los participantes son tan contrastantes. Las contracciones de esto pueden o profundizar la dependencia o energizar el conflicto de clases en las sociedades latino-americanas.

Sin embargo, ¿qué tiene que ver el esquema de integración promovido desde Brasil y los pactos internos que mantienen el gobierno actual del Partido de los Trabajadores (PT)? Del punto de vista de la integración hecha con recursos público del BNDES, uno no puede subestimar la dependencia brasileña que ocurre en una doble camada: i) la dependencia de los ingresos de la producción primario-exportadora, que además de estar en una situación de dependencia respecto al comportamiento de las economías de destino de la exportación, también depende de la cotización de los precios internacionales de los alimentos, que son hechos fuera de nuestro alcance de influencia, sin posibilidad que los países se conviertan en los verdaderos dueños de su producción.

La segunda camada de dependencia brasileña tiene que ver con las inversiones extranjeras privadas hechas en la economía brasileña. Desde los años setenta, con el fin del padrón dólar-ojo del Sistema de Bretton Woods, los capitales internacionales, beneficiados por la exponente liquidez propiciada por la crisis del petróleo de los años setenta, se han movido por todo el globo terrestre y ha fomentado la creencia de que la inversión exterior es un elemento fundamental para alcanzar el desarrollo de las economías “emergentes”, o sea, si tomamos en cuenta esta concepción, verificaríamos que la propia emergencia (país emergente) es un fenómeno que no está en nuestras manos, pero si en los manuales hechos en el centro sistémico.

Pues, a partir de los años 2002 (sobre todo en el segundo mandato de Lula) se incrementó la entrada de inversión privada en Brasil (sobre todo la inversión de corto plazo, hecha en papeles de la deuda y en mercado de capitales). Sobre eso, aunque hay una “ola de optimismo”, lo que la mayoría de los analistas se olvida de poner en cuenta es que la inversión privada no es un regalo (como fue el Plan Marshall a Alemania, o la ayuda económica de EEUU a Corea del Sur o Japón). El retorno de la inversión extranjera que viene después de un tiempo de maturación – que es la diferencia de tiempo entre la entrada y la realización de ganancias expresivas – retorna a los mercados de origen, revelando así su naturaleza contradictoria: las ganancias que son obtenidas en el mercado periférico, son realizadas en moneda nacional periférica, pero, para que estas ganancias sean reincorporadas a la economía de los países desarrollados, ellas tienen que convertirse en “moneda internacional[2]”. Eso configura una verdadera “directiva del retorno del capital”.

De ahí que las dos camadas se encuentran y se convierten en un problema esencial de la economía brasileña: la salida líquida de capitales (que vuelven en la forma de ganancias) y la menor recaudación con las exportaciones (que por consecuencia de mercados terceros disminuye tanto en cantidad cuanto en calidad) ponen en riesgo el programa de la integración, una vez que este mismo programa no está basado en la ruptura con la dependencia económica, pero solamente en una coyuntura favorable para los productos primarios y en la cual el capital financiero buscó salidos para incrementar su remuneración.

Así que seguimos, todavía, dependientes del movimiento de los capitales y de las decisiones tomadas en otra realidad (decisiones de las hegemonías capitalistas). De manera que sigue valiendo para nosotros el pensamiento de Don Quijote: “Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan sin que le quede obligación de agradecerlo a otro que al mismo cielo”.

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[1](Banco Nacional del Desarrollo Económico y Social).

[2] De hecho los intentos de creación de una moneda internacional – sobretodo el intento del economista británico John Maynard Keynes, en la conferencia de Bretton Woods, en 1944 – no tuvo éxito. Para comprender el fracaso de los intentos del establecimiento de una moneda internacional, hay que observar que el sistema capitalista siempre sigue una dinámica de constante expansión, generalmente la expansión depende un “hegemonía” que tenga la capacidad de crear estabilidad para el capital. Esta hegemonía – que no llega a realizar como un imperio – crea instituciones que estabilizan la precaria y desigual orden capitalista: la moneda nacional de esta hegemonía pasa a convertirse en un “bien” internacional, como pasó con la libra esterlina, el dólar.