Perú, país de hipocresías

Alejandro Mejía

Por: Alejandro Mejía Tarazona

Ha sido una semana de sucesos importantes. El debate que ha originado la cuestión de la Unión Civil en el Perú ha polarizado a gran parte de la sociedad limeña. En este contexto, la reciente captura “preventiva” de gran parte de los miembros del MOVADEF y la acción tardía del Estado frente a la situación lamentable que se vive en la región Ancash, han sido coyunturas que han abierto una serie de debates a nivel nacional que han llegado hasta los medios de comunicación. Sin embargo, tras estos sucesos solo se trata de disfrazar ciertas hipocresías cada vez más grandes en la sociedad peruana. Desde amenazas de muerte hacia el congresista Bruce por liderar el lobby de la Unión Civil en el Parlamento hasta la idea de que los miembros del MOVADEF intentan reactivar la lucha armada. La pregunta es: ¿qué tienen en común estos tres sucesos?

En lo que respecta a la Unión Civil, se esconden diversos paradigmas en la sociedad limeña frente a un tema que ya viene debatiéndose desde hace algunos años. De un momento a otro, viejos valores religiosos e ideas más liberales han comenzado a defender sus respectivas posiciones frente a la unión civil entre homosexuales. Aquí existe cierta hipocresía desde la misma sociedad limeña. Muchas personas manifiestan una posición favorable frente a este debate; empero, poco se hace por lograr hechos factibles en torno a la problemática en cuestión. Tenemos una ciudadanía limeña que aún no se moviliza lo suficiente como poner en agenda permanente el tema de la Unión Civil. Quizá estas simpatías por la aprobación de una ley solo queden en ello, en simples preferencias, cuando lo que en verdad se esconden son valores religiosos y una defensa férrea del núcleo familiar conformado por el hombre y la mujer como cabezas de hogar.

Esto nos lleva a pensar que también nuestras autoridades políticas mantienen ciertas hipocresías frente a un problema que ya comienza a poner en riesgo las instituciones del Estado: la criminalidad como forma de hacer política. Surge la pregunta, ¿Debemos esperar a que más opositores políticos sean asesinados en el país? Lo que pone en evidencia la tardía actuación del Estado en la región Ancash no es más que una fiel expresión de ciertas hipocresías frente a problemas que son de conocimiento público en el norte del país desde hace algunos años: extorsiones, asesinatos de opositores, amenazas de muerte a fiscales. Cada vez más, las deficiencias de la descentralización muestran su peor rostro: autoridades regionales que se vuelven amos y dueños de la institucionalidad democrática. Aún pocos comprenden porqué aún no existen esfuerzos para promover la eliminación de la “reelección indefinida” en todas las autoridades sub nacionales del país.

Ahora, en medio del clima de las coyunturas antes mencionadas, el gobierno revela la Operación Perseo 2014 en la cual logra la captura de 28 personas ligadas al MOVADEF. ¿Qué intenta realmente el gobierno? ¿Alejar la atención mediática de problemas nacionales más importantes? Acusaciones de que ciertos miembros del MOVADEF pretenden reactivar la lucha armada ya resulta casi ridículo. El problema realmente existente está en el VRAEM, el origen del financiamiento que podría dar origen a una supuesta “lucha armada”. Resulta paradójico: desde la captura de Artemio no ha habido acciones contundentes contra los rezagos de SL en el VRAEM, lo que pone en evidencia que el Estado prefiere mantener esa amenaza narcoterrorista como latente con el único fin de distraer la atención nacional ante cualquier coyuntura crítica. Las autoridades defienden constantemente la institucionalidad democrática del país, pero realmente pocas son las propuestas que se promueven desde el gobierno central por combatir el narcoterrorismo.

Ya lo decía Moliere: “La hipocresía es el colmo de todas las maldades”. Y en la hipocresía de la sociedad limeña y de las autoridades nacionales y sub nacionales, reside el por qué no se consiguen avances importantes. Tenemos cada vez más una democracia que le da la espalda a ciertos problemas, y no genera consensos frente a otros.

 

 

Publicado el abril 13, 2014 en Columna Dominical y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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