Dígamelo con toda Seguridad

PIERO

Por: Piero Miranda Carrillo

A poco tiempo de culminar el segundo año de mandato del presidente Ollanta Humala, vemos como las  preocupaciones de la sociedad han sobrepasado en gran manera a la seguridad que tiene la misma al entrar a un nuevo año de gestión gubernamental. El que haya un Estado capturado por las grandes corporaciones y grupos económicos que sumado a la inexperiencia del gobierno, ha hecho que se dé una situación de  “Piloto Automático”  que ha condicionado a Ollanta Humala a no poder realizar los cambios que la población necesitaba  y, por tanto, dejarse así llevar por lo que le dicen sus allegados: que manteniéndose así, la población estará tranquila.

Para diferentes sectores de la población,  el termómetro social se mantiene desde templado con ciertas carencias, pasando por uno de  bonanza en todos sus ámbitos, para terminar en uno en el cual la sociedad está en caída libre. En el Perú ser objetivos con respecto a política, sin pecar de pesimista o de muy entusiasta, no siempre resulta sencillo, pues la mayoría de veces estamos condicionados a que los rumores sean convertidos  en verdades absolutas y que finalmente los discutamos día tras día sin analizar el trasfondo del asunto. Sin embargo, un hecho que no es rumor alguno ni tampoco una falacia proveniente de una “sociedad histérica”, como lo calificaría el ex premier. es el tema de la Seguridad Ciudadana en el país.

Asaltos en plena luz del día sin respetar  las zonas concurridas ni puestos policiales, ajustes de cuentas y asesinatos a funcionarios del Estado como a ciudadanos de a pie para robarle pequeñas pertenencias y, ni que decir de las cifras de autos robados, las cuales se han elevado a una alarmante cifra de veinte carros diarios que se hurtan en la capital. Todo lo anterior, pone en evidencia que el gobierno aún está lejos de proporcionar un plan integral de seguridad a la población. Pero, en una sociedad acostumbrada a señalar culpables y que gusta del show de los políticos  de pasearse en los nuevos patrulleros en vez de proporcionar un método concreto acerca de cómo enfocar un nuevo plan de seguridad, cabe preguntarse: ¿Mejorará la seguridad ciudadana? ¿Es acaso esta nueva ola de violencia producto del gobierno del presidente Ollanta Humala? ¿Estallará la violencia como en otras ciudades de la región?

El cambio de  Premier, de Juan Jiménez a Cesar  Villanueva,  en si representa un primer esfuerzo del ejecutivo respecto a una lucha frontal contra la delincuencia y el crimen organizado. Así también, el implemento de nuevos patrulleros inteligentes, como de helicópteros y al parecer las negociaciones que estaría ya efectuando el Premier Villanueva con los diferentes sectores políticos y económicos, nos hacen pensar que el gobierno ya tomó cartas en el asunto. Sin embargo, una tardía reacción por parte de Humala y sus allegados, no ha hecho más que prolongar un problema que el mismo calificaría como un “problema estructural”.

El Gobierno de Humala sabe que se enfrenta no solo a décadas de desconfianza de la población con su policía, sino también a  la ausencia de un plan sostenido a largo plazo  que impide que se puedan dar acciones certeras para frenar la creciente ola de violencia e inseguridad que azota no solo a la capital, sino a todo el Perú. Si bien es cierto que el problema de la inseguridad ciudadana no se ha dado de la noche a la mañana y  que esta se incrementa por una serie de factores que no dependen exclusivamente del presidente, este primer paso de Humala de implementar mejoras en sus entes policiales nos da señal de un cambio progresivo.  No hay que olvidarnos que las reformas importantes y que hacen la diferencia toman tiempo, por lo que es responsabilidad del gobierno brindar a la población señales de que se está avanzando y no que se sigue sin tomar una acción firme al respecto.

Frenar la creciente corrupción que hizo que las instituciones sean islas de modernidad en algunos casos y, precariedad y pobreza en otras, como también hacer que el Gobierno brinde nuevamente esta confianza perdida a la población, es fundamental para no terminar como países como Venezuela o Argentina, donde la violencia ha llegado a puntos muy críticos últimamente. No hay que olvidar, que gran parte del éxito de las reformas en si se da por el grado de integración del gobierno con su población, y no tanto por los helicópteros o vehículos que se compren. Que Dios nos ayude.

 

 

 

 

 

 

Publicado el noviembre 12, 2013 en Política Nacional y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Una solución al problema de Seguridad Ciudadana, además de educar a la población es organizarla mediante los gobiernos ediles. El real poder de los municipios, no está siendo aprovechado por al alcaldías actuales que cumplen funciones ornamentales. Mediante estos mecanismos se puede formar y fomentar el real ejercicio de la ciudadanía.

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