Protestas Latinoamericanas: Una serie de reclamos afortunados

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Por: Gabriel Tristán

Latinoamérica ha experimentado una época de crecimiento económico y democrático en las últimas décadas. Sin embargo, la cantidad de protestas y reclamos se ha mantenido e incluso incrementado en estos años. Según el politólogo Samuel Huntington, la idea de modernización de la sociedad y mejora macroeconómica trae consigo un pedido de mejores servicios básicos (véase una mejor educación, seguridad y salud) que antes no se tomaban en cuenta. Otro punto en el cual los países latinoamericanos se encuentran vigilantes son los escándalos de corrupción, el cuestionamiento a la democracia y el mal uso de los recursos públicos. Si estos puntos no son satisfechos o bien abordados por los gobernantes, muy probablemente la población saldrá a reclamar y protestar para ver sus demandas cumplidas. En las siguientes líneas abordaremos las demandas actuales de algunos países de la región y cuáles son las razones de sus reclamos

En los últimos meses se han visto una serie de demandas que, dependiendo del motivo, han tenido una amplia acogida por la población del país e incluso por algunos vecinos de la región. El caso venezolano es uno de los más interesantes por mencionar. A la muerte del controvertido Hugo Chávez, las cosas en ese país no han sido las mismas (si es que vemos en él una figura de “estabilidad” política). Con la victoria en las elecciones presidenciales de Nicolás Maduro, cientos de miles de venezolanos salieron a marchar por un fraude electoral que ellos consideraban muy claro. A pesar de que Venezuela sea uno de los países con mayores ingresos en la América latina, esto no se traduce en una estabilidad política ni social, quizá precisamente porque muchos ciudadanos piensan que aún puede conseguirse una mejor situación en su país.

Las protestas que se originaron en Brasil, por la Copa de Confederaciones, son el claro ejemplo que no importa cuánto crezca un país si es que la población no siente ese crecimiento. Observando los indicadores macroeconómicos o ingresos per cápita, estamos frente a un país que se ha vuelto una potencia mundial en menos de veinte años. Muchos países en la región o el mundo ven en Brasil un ejemplo a seguir en torno a la aplicación de políticas públicas y de inversión (tanto interna como externa). Sin embargo, estas características no lo salvan de tener un amplio nivel de disconformidad en la forma como el gobierno decide gastar el presupuesto público. Hace menos de un mes, millones de brasileños salieron a protestar por una mala gestión de fondos públicos y un aumento sustancial de la delincuencia y el precio de los pasajes en colectivos. Si bien, para algunas personas estas razones podrían estar contempladas en la realización de un gran evento deportivo, para los ciudadanos brasileños esta fue una causa más que suficiente  para hacer respetar sus derechos y que el gobierno no les pasara por encima.

En el caso chileno y argentino podemos encontrar una gran insatisfacción a las medidas que adoptan los presidentes en contraposición a lo que prometieron en sus campañas. En primer lugar podríamos mencionar como los gobiernos de Sebastián Piñera y Cristina Fernández han sentido una gran cantidad de protestas y reclamos por las medidas que adoptaron como presidentes y que se reflejan con el poco apoyo que reciben en las actuales campañas electorales. A pesar del liderazgo regional que mantiene Chile en temas sociales y tecnológicos, esto no lo ha librado de una serie de protestas por parte de los estudiantes por el alto precio de la educación (tanto privada como estatal) y el elevado costo de la salud. La brecha entre ricos y pobres se acrecentó bastante en el gobierno de Piñera y esto le costó que el candidato de su partido renuncie. En el contexto argentino podemos ver algo similar desde la nacionalización de varias empresas extranjeras (siendo la de la Repsol la más importante). La disconformidad de la población se vio plasmada en una serie de protestas que menguaron la alta aprobación con la que fue elegida Fernández y que ocasionaron que perdiera las elecciones primarias en Buenos Aires.

Finalmente, en el Perú hemos vivido dos grandes movilizaciones en el mes de Julio. Si bien el país es uno de los líderes en crecimiento económico  y estabilidad de inversiones, esto no lo ha eximido del ojo vigilante de la población. La marcha contra la “repartija” y la huelga médica general han sido formas en las cuales algunos sectores de la población han expresado su disconformidad a la forma como se rige el gobierno.

En todos los casos anteriores hemos podido identificar como países con mejoras sustanciales en cuanto a calidad de vida y nivel económico son las que más han generado en su población una búsqueda de mejores condiciones de vida que van más allá del día a día. La educación, salud y sistemas más democráticos son los grandes pendientes en nuestra región. Mientras estos mantengan fallas, las protestas seguirán su curso.

 

 

 

Publicado el agosto 16, 2013 en Política Internacional y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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