La Primera Caída

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Por: Piero Miranda 

Desde hace ya varias semanas, un personaje de la política nacional ha dejado saturados a periódicos, canales de noticias y programas radiales. Todo lo que ha venido aconteciendo entre acusaciones, apariciones en público y declaraciones que han dejado muchas más dudas de las que había inicialmente cuentan con nombre y apellido, y es Alejandro Toledo.

La gestión de un presidente está llena de acciones buenas y malas, aciertos y desaciertos; sin embargo, cabría preguntarnos de que manera un líder político, ex presidente y garante del gobierno actual, termina en el ojo de la tormenta con acusaciones graves de corrupción y queda como una persona de poca credibilidad ante los ojos de la opinión pública. La frase de que la verdad en boca de mentiroso se hace dudosa, no ha venido gratis, por lo que es necesario analizar más profundamente este tema y ver lo que involucra.

En el inicio del gobierno de Ollanta Humala, Alejandro Toledo supo posicionarse dentro del bando de los aliados del partido oficialista y lograr de esa manera ciertos beneficios que le ayudaban a mantener su tranquilidad política y personal. Sin embargo, esto no duraría mucho, pues con la acusación de la compra del inmueble en las Casuarinas por parte de su suegra y sus vinculaciones con empresas fachadas en Costa Rica, no hicieron más que dar inicio a todo el aluvión de críticas y acusaciones que vendrían después. Así mismo, que grandes sectores de la población te desaprueben como político y que otro gran porcentaje recomiende su retiro de la política, ponen al ex presidente en una situación muy compleja que lo ubica al filo de la navaja.

Pero, ¿es acaso toda esta situación de acusaciones y ataques mera coincidencia? En efecto, uno de los elementos que no existe en política son las coincidencias, pues todo movimiento es cuidadosamente planificado y orientado hacia intereses particulares de grupos de poder o de agrupaciones políticas. Ahora, ¿qué hay detrás de todo esto?  Recordemos pues que Alejandro Toledo  junto con Perú Posible como aliados del nacionalismo, vienen en una constante batalla contra a las aspiraciones políticas tanto de apristas como fujimoristas, por lo que el viacrucis del ex presidente tendría como una de las razones de ser el apoyo de este al gobierno de Humala.

Vale recordar que donde hay delito deber haber sanción sin ninguna excepción, pero ¿acaso las acusaciones a Alejandro Toledo no  representan también un daño de manera indirecta a la gestión de Ollanta Humala? En la medida en que este tema no quede solucionado, cualquier intención del Gobierno respecto al tema, será considerado un blindaje y Humala sabe que lo que menos puede hacer, es seguir perdiendo aprobación y legitimidad frente a sectores de la población y  seguir acumulando más ataques de la oposición por defender a Toledo.

Este no sería el único punto a considerar, pues  Alejandro Toledo como candidato al 2016 ha sido otro elemento clave, ya que para las agrupaciones políticas  opuestas a este, el quiebre de su imagen y de su presencia política implica también  un actor menos con el cual negociar para las próximas elecciones presidenciales en el país. Asimismo, el hecho de que Perú Posible quede seriamente dañado con las acusaciones a su líder y sin un rumbo  fijo ante la ausencia de Toledo, estaría en proceso de una implosión partidaria, lo cual tendría como consecuencia la atomización del mismo y la necesidad de negociar espacios políticos con la oposición, lo cual lo dejaría muy vulnerable a las condiciones no tan benignas que estos le pidan solo para conseguir mantenerse en la escena política.

Por último, la factura del apoyo que hay en este momento por parte del oficialismo a Alejandro Toledo frente a las innumerables acusaciones,  llegaría en forma de ese apoyo que Gana Perú necesitaría para respaldar una virtual candidatura de Nadine Heredia, por lo que tampoco el ex presidente saldría bien librado de esta situación, aun así las acusaciones no prosperaran, pues los favores en política en algún momento se devuelven. Con todo esto, la encrucijada que atraviesa Alejandro Toledo va más allá de acusaciones y demandas, pues su mismo protagonismo político lo convierte en un actor relevante tanto para el oficialismo, como para la oposición y su caída, definitivamente, no dejara de arrastrar diversas consecuencias.

Publicado el junio 18, 2013 en Política Nacional y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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