Archivos Mensuales: mayo 2013

Muerte de Jorge Videla: Reflexiones acerca del dictador argentino

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Por: Gabriel Tristán

Hace unos días pasó a mejor vida uno de los más sanguinarios dictadores en la historia argentina. Jorge Videla murió por razones que aún se están investigando (pudo ser una mala praxis por parte de los médicos o un tropiezo en la bañera). Si bien un amplio sector de la población celebró su deceso, para otras personas este hecho no fue del todo positivo. Una frase expresada por Bárbara García (presidenta de la Asociación Asturiana de Familiares de Desaparecidos en Argentina) explica este punto: “La muerte de Videla no nos alegra. Se llevó muchos secretos a la tumba”[1]. El deceso de más de 30 000 argentinos en este régimen de terror es algo que muy pocos podrán olvidar. La represión que vivieron personas cuyos ideales podrían caracterizarse como de izquierda o de tendencia comunista fue brutal. Pero, ¿quién y qué hizo este “burócrata del mal”? En las siguientes líneas veremos más su época de terror y las consecuencias que generó.

El terror de los comunistas: La junta militar de 1977

”En toda guerra hay personas que sobreviven, otras que quedan incapacitadas, otras que mueren y otras que desaparecen. Argentina está finalizando esta guerra y, consiguientemente, debe estar preparada para afrontar sus consecuencias. La desaparición de algunas personas es una consecuencia no deseada de esta guerra” – Jorge Videla

En datos históricos, Jorge Videla encabezó el golpe de Estado a Isabel Martínez de Perón el 24 de marzo de 1976. Asumió el poder el 29 del mismo mes y se quedó como miembro de la misma por más de 5 años, donde fue reemplazado por Eduardo Viola. Este régimen dictatorial de derecha buscó perseguir, secuestrar, torturar y matar a cualquier persona que tuviera un pensamiento de izquierda o marxista. Aunque la amplia mayoría de ciudadanos estaban atemorizados por este gobierno sin libertades, la junta militar encabezada por Videla buscó mostrar una imagen distinta al mundo “Los argentinos somos derechos y humanos” y cualquier individuo que expresara lo contrario se le catalogaba de antipatriota

La subversión en la junta militar era un pecado mortal. Se prohibía libros, teorías y que los profesores enseñaran cualquier idea que vaya en contra del régimen. “Se incinera esta documentación perniciosa que afecta al intelecto y a nuestra manera de ser cristiana, a fin de que no pueda seguir engañando a la juventud sobre nuestro más tradicional acervo espiritual: ‘Dios, Patria y Hogar”. Fue en base a ideas pseudo-cristianas que intentaba fundamentar sus matanzas y violaciones a los derechos humanos. Muchos grandes pensadores y talentosos profesionales tuvieron que huir para no verse torturados o asesinados por este dictador genocida.

Post-Videla: El replanteamiento de la izquierda y la democracia en Argentina

“Con signos de interrogación, Videla se pregunta: ¿Son una realidad, un invento, una especulación política o económica? ¿Qué son realmente los desaparecidos?”  – Cristina Fernández [2]

La dictadura militar ocasionó una gran pérdida para la izquierda argentina. No solamente muchas personas murieron defendiendo sus ideales de igualdad social y lucha de clases, sino también muchos intelectuales abandonaron tierras gauchas. Pero fue gracias a los que se quedaron, sobrevivieron o regresaron que se construyó una nueva forma de concebir a la izquierda en Argentina. Al haber vivido un alto proceso de represión, hubo una mayor moderación a la hora de plantear sus propuestas. Esto permitió que con Néstor Kirchner pudiesen llegar al poder. Fue precisamente él quien trata de sacar de la crisis que se encontraba al país del tango. Después de una serie de gobiernos que no habían satisfecho a la nación (ni política ni económicamente), fueron sus reformas las que calaron hondamente en el corazón de los argentinos. “Y tuvo que llegar Néstor Kirchner para demostrar que la Justicia era posible; es más, para demostrar que la condena a los crímenes de la dictadura era una condición necesaria para la consolidación de la legitimidad democrática[3]”. El gobierno de su esposa Cristina Fernández siguió la misma línea de izquierda y hasta ahora se mantiene en el poder.

Argentina Hoy: Reacciones sobre la muerte de Videla

“Miedo era el que teníamos nosotros, miedo que no te deja pensar ni reaccionar, porque era el miedo a desaparecer, a lo que te podía pasar por el solo hecho de ser joven” Cristina Fernández[4]

En estos días, muchas personas están conmocionadas con el lugar de descanso eterno del cuerpo inerte del infame dictador. Según el cementerio al que lo lleven, habrá un reclamo de la población (en su mayoría gente de izquierda o víctimas de los abusos) por aquello que consideran una deshonra. El dictador por su parte murió sin arrepentirse de sus crímenes ni pidiendo perdón. Murió como cualquier otro mortal y quizá eso es lo que más le fastidia a las víctimas. “Terminó sus días sin quebrar su figura de pulcro administrador del infierno, donde lo esperan[5]”. ¿Habrá justicia más allá de esta vida? Las más de 30 000 víctimas,  los niños abandonados y las abuelas de mayo esperan que sea una respuesta afirmativa.

Se abre el telón

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Por: Piero Miranda Carrillo

En las últimas semanas, de forma mediática y al fiel estilo de un show televisivo, uno a uno ex mandatarios y algunos personajes de la política nacional, salen nuevamente a la luz, pero no por sus propuestas para el beneficio de la nación, sino por todos los escándalos de los que vienen siendo investigados, ya sea por irregularidades, enriquecimiento ilícito o desviación de fondos, entre otros.

Frente a esto, ¿Que es realmente esta situación? ¿Acaso una forma de “adelanto del carnaval electoral”, como un sector de la prensa lo afirma? ¿O una maquinaria de ruido del gobierno para crear desprestigio como sostienen algunos líderes políticos? Con abundantes supuestos, las interrogantes que surgen acerca de lo que se vive ahora nos deja muchas imprecisiones  respecto a lo que realmente ocurre, que es el uso de esta arma política que son las acusaciones, las cuales observamos ahora tras el telón.

Las investigaciones a ex funcionarios del Estado, no es un tema nuevo, pues  se ha venido dando gobierno tras gobierno  y esto se comenzó a configurar con fuerza desde el gobierno de Alberto Fujimori, dejando en el subconsciente de la sociedad la consigna de que “si se investiga a alguien,  siempre está bien”.  Este pasivo, se ha convertido en un arma política tanto para el gobierno como para las diversas bancadas parlamentarias, las cuales han venido utilizando las investigaciones como una herramienta de negociación y de desprestigio, y no como una verdadera arma fiscalizadora y de utilidad para la gobernabilidad. Así también, los medios de comunicación, al irse convirtiendo en un actor clave durante los últimos gobiernos, han generado esta misma facultad, pues las imputaciones  que se hacen ahora no son solo parte del Congreso, o de fiscalías especializadas, sino también de canales televisivos y prensa escrita, por lo que señalar que el tema de las investigaciones a funcionarios es una arma exclusiva del Estado, sería impreciso. Para entender mejor esta situación, analicemos los casos más controversiales, como el de Alejandro Toledo y  el de Alan García.

Unas de las reglas fundamentales en política son que el ataque se da entre opuestos, ósea el enfrentamiento se da mayormente entre bancadas  antagónicas, acompañados por grandes sectores de la prensa,  y otro, es que a menos  presencia política, más vulnerable te vuelves  respecto a las otras agrupaciones políticas, y por ende, a las acusaciones. Los ataques en la política se dan en todo momento, sea en épocas de campaña o no, por lo que afirmar que estos ataques se dan por motivos electorales, faltando aun tres años para los comicios, es realmente un escenario poco probable. En el caso de Alan García podemos observar que su relación con el oficialismo nunca ha sido la más cercana, pues con su oposición a la” reelección conyugal”, y eso, sumado a su escaza presencia política de su partido en el Legislativo, hace que se convierta en blanco político del gobierno. De esta forma, el oficialismo tiene la oportunidad de devolver el ataque a García legalmente con la Mega Comisión y hacer uso de esta arma política de la mejor manera, pues en el juego político si no atacas, te atacan, por lo que mientras más puedas atacar a tu adversario, es mucho mejor.

Con respecto a Alejandro Toledo, sucede acá una situación diferente, pues si bien Toledo no es el blanco del oficialismo por ser su aliado, y tampoco su presencia política es reducida, acá emerge un factor clave que no se  de la misma manera que en el caso de Alan García, que es el papel protagónico de la prensa. A primera vista, Toledo cuenta con cierto blindaje por parte del oficialismo, pero este no le fue suficiente pues las bancadas que le son opuestas, sumado a un gran sector de la prensa que se ha encargado de exponer y fomentar todas las acusaciones en contra del ex mandatario, ha conseguido hacer un gran daño a la imagen del ex presidente, y conseguir así mellar momentáneamente su presencia y peso político.

Frente a esto, es necesario resaltar que la política tiene sus propias reglas y se maneja de diversas maneras, lo cual no significa tratar de encasillar estas formas en conceptos tan imprecisos como “cofettis electorales” o “maquinarias de ruidos del gobierno”. En todo caso, es más que necesario analizar y comprender hasta qué punto la investigación de funcionarios dejó de ser un fin para convertirse en un medio, en el cual solo se busque un beneficio propio y que bajo la premisa de que “si se investiga, se hace bien”, se crea un mal antecedente, que no hace más que encontrar imputable a todo aquel que en algún momento pasa por la política nacional.