La Dama del Ajedrez

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Por: Piero Miranda Carrillo

Desde el inicio del gobierno del presidente Humala, se comenzó a especular más y más acerca del papel que ejercería su esposa  Nadine Heredia en el gobierno. Del mismo modo, se mostraron cifras muy alentadoras respecto a su creciente popularidad y de una posible candidatura presidencial hacia el 2016, la cual genera hasta ahora controversias.

Nuestro objetivo no es a tratar de confirmar si Nadine Heredia será candidata o no, sino esclarecer dentro de su virtual candidatura, estas  estrategias y negociaciones  que se generarían con los diversos  partidos y líderes políticos. Una de las primeras preguntas que brotan cuando se menciona más y más a Nadine Heredia es acerca de cuál sería el papel del Partido Nacionalista, del cual es cofundadora, y del mismo Ollanta Humala, en sus planes políticos.

El nacionalismo sabe que Humala no será capaz de agrupar nuevamente ese electorado ni congregar a grupos de izquierda en futuras elecciones. Así, la candidatura de la primera dama se convierte en un “all in” político, pues al ser ilegal, generaría rechazo entre sus aliados, lo que le restaría apoyo y quedaría a merced de los otros partidos políticos que estigmatizarían al partido nacionalista por la candidatura de Heredia. Además, una Nadine Heredia, sin los beneficios de ser primera dama, tendría menos posibilidades de éxito electoral hacia el 2021, sumado a cargar con el pasivo del tibio gobierno de Humala, lo cual convierte su candidatura en un todo por el todo político. Vale recordar que tanto García como Toledo, no propusieron candidatos a la presidencia como una manera de asegurar su retorno, pero parece que a Humala no le molesta la idea de que su esposa sea la próxima mandataria, pues ni él ni el partido oficialista, salen a desmentir la idea, sino más bien a apoyarla implícitamente.

Esta estrategia de querer asegurar una figura fuerte del partido gobernante que postule a la presidencia de la República, no resulta tan sencilla. Así pues, Keiko Fujimori, que obtuvo un gran apoyo en las últimas elecciones presidenciales, sería una de las contrincantes de Heredia para  el 2016, es por ello que el tema del indulto ha sido un dolor de cabeza para el presidente Humala, pues un NO al indulto, sepultaría su relación con el fujimorismo y le cerraría apoyo a una posible candidatura de Heredia. Pese a ello, dentro del Partido Nacionalista  habrían llegado a la conclusión de que no hubiesen obtenido un gran apoyo político del fujimorismo de todas formas, pues Fujimori representa directamente esta otra opción femenina para la presidencia, razón por la cual la mayoría de sus miembros optó por mostrarse libremente  en contra del indulto a Alberto Fujimori, mientras el presidente Humala ha optado por un largo silencio.

Alejandro  Toledo por su parte  se ha mostrado desentendido en el tema, y han sido sus propios partidarios los cuales se han pronunciado en contra de la candidatura de Heredia, dejando a Toledo en una posición cómoda frente al nacionalismo, en caso de que se produzca una futura alianza con Heredia. Alan García en cambio,  es uno de los que más reacios se ha mostrado en negociar ante la “reelección conyugal”, como él lo ha catalogado. García sabe que no hay espacio para tantos políticos y que proyectarse en contra de Fujimori en una  virtual segunda vuelta, no sería un escenario tan complicado como proyectarse contra Heredia, ya que el Fujimorismo genera aún muchos anticuerpos.  Con esto, el nacionalismo tiene plena conciencia de lo importante que es frenar a Alan García, pues el dos veces presidente ganó una anterior elección contra Humala, por lo cual esta lucha de poderes entre ambos solo tiene un resultado sin términos medios , ganar  o perder.

Finalmente, en el caso de Lourdes Flores y PPK, Flores ha evitado profundizar en el tema señalando simplemente la ilegalidad  de la candidatura y mostrando  poca preocupación al respecto,  dejando abierta la posibilidad de un futuro acercamiento político. PPK  por su cuenta, dejó a entrever de que se mostraba en contra, pero tampoco sin ser enfático al respecto y dejando muy ambigua su postura. A todo esto,  ¿Sería realmente conveniente para la gobernabilidad acaso modificar las leyes para concretar una candidatura presidencial y financiarla con el dinero del Estado? No hay que olvidar que en el pasado los cambios de leyes comenzaron  una época nefasta de abusos por parte del gobierno  y de corrupción en sus diferentes estamentos,  problema que no logramos erradicar hasta ahora del  país.

Publicado el abril 23, 2013 en Política Nacional y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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