Venezuela y el futuro de la integración latinoamericana

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Por: Alejandro Mejía Tarazona

Venezuela hoy decide su futuro. Después de días de una intensa campaña política, entre hechos curiosos y adjetivos muy duros entre los candidatos, la oposición y el oficialismo se enfrentan ante el veredicto final de los venezolanos que acudirán hoy a las urnas. Por un lado, un oficialismo sin su máximo representante Hugo Chávez y con su “delfín” Nicolás Maduro, ha desarrollado una campaña simbólica, recurriendo siempre a la figura del Comandante Presidente, incluso declarándose ante el mundo como “el hijo de Chávez”. Del mismo modo, la oposición en el país caribeño, teniendo a su máximo representante en la figura de Henrique Capriles, se ha enfrascado en una lucha directa contra Nicolás Maduro, perdiéndole el temor a enfrentarse directamente al oficialismo y criticar la figura de Hugo Chávez.

Mientras se juegan muchos intereses dentro de la política interna venezolana, como los programas sociales que son herencia del chavismo, hay cuestiones importantes a tomar en cuenta sobre el futuro del regionalismo sudamericano. No podemos negar que Venezuela ha tenido un rol vital en las nuevas estructuras del regionalismo a principios del Siglo XXI, sobre todo bajo el liderazgo del desaparecido Hugo Chávez. En este contexto, en Latinoamérica se ha configurado un “regionalismo posliberal”, teniendo como sus exponentes a UNASUR y el ALBA, que nacieron como respuesta a la OEA y el ALCA, respectivamente. Podemos entender este regionalismo bajo una idea principal: una nueva configuración de integración latinoamericana en contraposición a la influencia de Estados Unidos en la región.

La pregunta que surge es si este regionalismo se mantendrá si gana hoy Maduro o Capriles. Mientras que muchos ponen en duda el liderazgo de Maduro, en clara alusión a la figura siempre presente de Hugo Chávez, el reto estará en poder conservar ese camino de la integración sudamericana y que la diplomacia venezolana mantenga sus estructuras actuales. Otros escenario podría suceder si Capriles llega al poder, donde resulta muy impredecible saber cuáles serán sus acciones a tomar en cuestiones de política exterior y, sobre todo, debido a la influencia notable de Cuba y sus intereses por el petróleo venezolano.

Solo queda esperar los resultados electorales del día de hoy y estar atentos a las primeras acciones diplomáticas que llevará a cabo el nuevo gobierno desde Caracas. Todas las miradas estarán puestas en Venezuela, que durante los años de gobierno de Chávez pudo posicionarse como un actor importante en el sistema internacional y que hoy pone en juego su herencia en materia de política exterior.

Publicado el abril 14, 2013 en Columna Dominical y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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